La partida silenciosa de Limonar Martínez

Rogelio "Limonar" Martínez, uno de los grandes del amateurismo en Cuba

Rogelio "Limonar" Martínez, uno de los grandes del amateurismo en Cuba

Partió de la misma forma en que vivió durante muchísimo tiempo: en silencio. Muchos lo conocieron por “Limonar”, aunque en realidad él nació en Cidra, un pueblo matancero no tan lejos de aquel que le dio un apodo que lo acompañó toda la vida. Sus lanzamientos lo convirtieron en uno de los pitchers amateurs más exitosos de una época en la que abundaban los hombres con la velocidad y el control suficiente para dominar, por completo, a la más potente ofensiva rival.

Rogelio comenzó a brillar en la pelota amateur con el club Deportivo Matanzas. La década del treinta del siglo pasado se acercaba a su final y mientras la Liga profesional cubana seguía sumida en una crisis, el amateurismo reunía a muchos talentos. “Limonar” conformó un trío formidable de lanzadores, junto a Sandalio “Potrerillo” Consuegra y Ángel “Catayo” González. Con ellos el Deportivo lo ganó todo, bajo las órdenes de Pipo de la Noval.

En su carrera amateur, “Limonar” alcanzó 49 triunfos, con solo 22 derrotas y un promedio de efectividad de 2,62. Los buenos resultados en las diferentes competiciones lo condujeron hasta el equipo nacional, con el que disputó tres Series Mundiales.

El debut probablemente no haya dejado un buen recuerdo en “Limonar”, pues en 1941 la selección cubana cayó en el partido final ante Venezuela, liderada por los lanzamientos indescifrables de Daniel “el Chino” Canónico, y esa derrota ha quedado como una de las más sufridas de la historia. No obstante, la impresión que dejó Rogelio fue inmejorable, porque ganó los dos partidos en los que intervino y no recibió ni una sola anotación limpia.

Dos años después, “Limonar” se convirtió en el líder del equipo que retuvo la corona de la Serie y con sus tres éxitos y un promedio de 0,96 fue una pieza fundamental para el director León Rojas. De sus victorias, sin dudas la más recordada fue la que obtuvo sobre México. Rogelio no solo lanzó el juego completo sin permitir carreras, sino que logró todo esto con apenas ¡63! lanzamientos, una marca que podría estar en los libros de récords, quizás para siempre.

La última presentación de “Limonar” con el equipo cubano fue en la Serie de 1944, efectuada en Venezuela. Aquel evento estuvo rodeado todo el tiempo por polémicas e injusticias arbitrales que condujeron a la retirada de los hasta entonces campeones, en señal de protesta. En la capital venezolana, Rogelio tuvo su peor desempeño, ya que perdió un desafío y su promedio fue de 3,86. Esa fue su despedida del amateurismo porque un año después finalmente aceptó jugar para uno de los clubes de la Liga profesional.
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