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Mi Columna Deportiva tiene dominio y hosting propio

¡Amig@s!

Mi Columna Deportiva ya tiene dominio y hosting propio, así que los invito a que visiten http://columnadeportiva.com , un sitio en el que he trabajado durante meses y que cuenta con un nuevo diseño más atractivo, una mejor organización de la información, así como mayor integración con las redes sociales.

Entonces, los que entren a esta versión anterior de mi blog, por favor, clic en http://columnadeportiva.com Gracias por leer mis artículos y por comentar en los que les parezcan más interesantes.

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Sotomayor y Robles, recordistas cubanos en el atletismo

Menéndez, única cubana que ha impuesto un récord mundial en el atletismo

Menéndez, única cubana que ha impuesto un récord mundial en el atletismo

En este post les propongo recordar las historias de los deportistas cubanos que han impuesto un récord mundial en el atletismo. La lista no es tan larga como de seguro quisiéramos, pero tan poco corta. En total 10 cubanos han inscrito, al menos una vez, su nombre en el libro de marcas; aunque solo dos se mantienen en él: Javier Sotomayor y Dayron Robles.

La Federación internacional de asociaciones, conocida por sus siglas en inglés, la IAAF, reconoció como su primer recordista al estadounidense Maxey Long quien corrió los 400 metros en un tiempo de 47 segundos y ochenta centésimas, en el año 1900;  mientras, entre las mujeres ese honor le correspondió a la saltadora de altura Nancy Varhess. Ella sobrepasó la varilla a 1 metro y 46 centímetros, en 1922.

Hasta el momento solo una atleta cubana, la jabalinista matancera Osleidys Menéndez, ha logrado inscribir su nombre en el libro de recordistas. La multimedallista en campeonatos mundiales empezó el siglo XXI con una excelente forma y el primer día de julio de 2001, en Rethimnon, Grecia, Osleidys llevó la jabalina hasta la increíble distancia de 71 metros y 54 centímetros.

Parecía que solo “el dardo antillano”, como la llamaban muchos en el universo deportivo, podía superar esa marca y en los Juegos Olímpicos de Atenas, en 2004, en su primer intento, la cubana envió la jabalina más lejos que nadie y con sus 71 metros y 53 centímetros, quedó a solo un centímetro de romper su propia marca.

El récord de Osleidys estuvo vigente durante siete años, hasta septiembre de 2008. Para esa fecha ya Menéndez había perdido gran parte de su potencia en el brazo y nunca más volvió a aproximarse a los 70 metros, así que el vacío lo aprovechó la checa Barbora Špotáková. Esta impresionante y fornida mujer colocó la jabalina a los ¡72 metros y 54 centímetros!, en una competencia celebrada en Sttutgart, Alemania.

En la historia del atletismo cubano se recogen otras grandes actuaciones de mujeres, entre ellas la de otra jabalinista, María Caridad Colón quien en la cita estival de Moscú, en 1980, impuso un récord olímpico; además, tampoco pueden olvidarse las marcas panamericanas de Ana Fidelia Quirot; sin embargo, solo Osleidys Menéndez tuvo en su poder, durante casi una década, un récord mundial.

El primer cubano recordista mundial fue el brillante corredor de 100 metros planos, Enrique Figuerola. Este velocista, uno de los mejores de todos los tiempos en Latinoamérica, ganó la primera medalla para Cuba después de 1959, al concluir en la segunda posición en la Olimpiada de Tokio, en 1964.
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Récords mundiales,¿en peligro?

El keniano David Rudisha asombró a todo el mundo con una impresionante carrera de 800 metros que le permitió romper un récord impuesto en los noventa del siglo pasado; aunque en los libros permanecen varias marcas logradas en esa década que podrían seguir allí por un largo tiempo, pues en el panorama actual no aparece ningún atleta que se acerque a los registros de Sotomayor, Bubka, Sedykh, Schult, Powell o Edwards.

Rudisha dejó atrás en Berlín el récord de un antiguo coterráneo, Wilson Kipketer, quien había recorrido los 800 metros en 1:41,11, en 1997. A sus 21 años, Rudisha lucía como el candidato principal para mejorar ese tiempo, porque ya había conseguido la segunda mejor marca de la historia; pero pocos esperaban un récord en la capital alemana.

Uno de los participantes de la carrera berlinesa fue fundamental para el récord. Su nombre de seguro no será recordado, aunque sin el también keniano Sammy Tangui, tal vez Rudisha hubiera tenido que esperar otro momento para inscribir su nombre entre los grandes del atletismo.

Tangui cumplió la poco agradable función de “liebre”, es decir, empleó todas sus energías en los primeros 400 metros y así impulsó a Rudisha. Como siempre sucede con las “liebres”, muy utilizadas por los corredores africanos, Tangui no pudo sostener el ritmo inicial; no obstante, cumplió la función de “halar” a su coterráneo quien rebajó en dos centésimas la marca de Kipketer.

Los récords en el atletismo masculino han seguido tendencias muy curiosas. Por un lado en las especialidades de velocidad cada cierto tiempo alguien sorprende con un registro espectacular—inolvidable Usain Bolt—; sin embargo, en las de lanzamiento y salto existen atletas que han estado en los libros por décadas.
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Maratón Terry Fox, una carrera por la esperanza

El cartel de presentación nos invitaba a correr

El cartel de presentación nos invitaba a correr

Había asistido en otras ocasiones a la Carrera por la Esperanza Terry Fox; pero siempre en funciones periodísticas. Este año me pareció importante variar: en lugar de tirar fotos y recoger declaraciones de los participantes, corrí—y caminé— junto a miles de personas que nos dimos cita mucho antes de las diez de la mañana del sábado 20 de marzo de 2010 en el Prado habanero.

Fue una experiencia extraordinariamente conmovedora. Por mi lado pasó corriendo una madre, con un pequeño coche desde el que su niño sonreía a los demás; también dos hermanitas jimaguas, tomadas de la mano, intentaban vencer la loma en la calle Neptuno; mientras personas en sillas de ruedas o en muletas mostraban a todos y especialmente a ellos mismos que a pesar de los golpes de la vida, estaban allí y no eran menos que las personas sin discapacidades. La gran mayoría llegó hasta el final y probaron que son ganadores de la batalla por la vida.   (Vea más adelante en este artículo un fotorreportaje sobre la carrera).
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Un campeón mundial extremo

Modestino Preziosi no es un hombre de muchas palabras; pero no las necesita para sobresalir. Este excepcional atleta sabe cómo correr y su habilidad física le ha permitido obtener en cuatro oportunidades el título mundial del maratón extremo en 1993 – 1994, 2001- 2002, 2006-2007 y 2009 – 2010.

Ya sabemos que correr las maratones tradicionales es muy difícil, porque los 42 kilómetros con 195 metros exigen una excelente preparación, ¿qué decir entonces de los que desandan 150 o 200…kilómetros, en jornadas consecutivas? Si a las largas distancias le sumamos que los maratones extremos se corren en lugares precisamente “extremos” como el desierto en Marruecos, los bosques amazónicos, la Muralla china o la Antártica, pues el adjetivo está más que bien ganado.
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Cupido en el deporte

La boda entre Olga y Harold

La boda entre Olga y Harold

Se aproxima el Día de San Valentín y por eso me parece interesante compartir una de las historias de amor más celebres entre dos deportistas: Harold Conolly y Olga Fikotova. Él estadounidense y ella checoslovaca, en pleno apogeo de la Guerra Fría, defendieron su relación por encima de la incomprensión de muchos y de las barreras políticas. Esto hizo que sus nombres pasaran a la posteridad por encima de las medallas de oro obtenidas en la Olimpiada de Melbourne, en 1956.

El norteamericano Harold Conolly y la checa Olga Fikotova se conocieron en la villa olímpica de Melbourne, en diciembre de 1956, poco antes de que ambos entraran en acción en el torneo de atletismo de la cita estival. El flechazo, según reconocieron los dos, fue inmediato; sin embargo, su relación tuvo que mantenerse en secreto durante un tiempo.
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Maratones extremos: un reto a la imaginación

Nadie duda que los maratones sean uno de los eventos más interesantes que se celebran en el mundo, por lo que cada vez que las decenas, a veces miles de atletas, se lanzan a las calles—a veces desiertos o en el hielo— a recorrer largas distancias en pos de no solo ganar, sino también de demostrar que pueden cumplir con los exigencias físicas de las carreras, es muy normal que el interés también despierte la curiosidad y surjan interrogantes como estas: ¿por qué el nombre de “maratón”? ¿Cuánto hay de realidad y leyenda en sus orígenes? ¿Qué tipos de maratones se corren hoy? Más adelante les comentaré sobre los llamados “maratones extremos”, una de las modalidades más interesantes de la actualidad.

La leyenda y la historia real encuentran caminos comunes cuando se escribe acerca de la génesis de la maratón. Cuenta la historia que el ejército griego logró una brillante victoria sobre sus enemigos persas, en las arenas de la ciudad de Maratón, en el año 490 antes de nuestra era. Emocionado por el triunfo, el  general ateniense Miltiades envió al soldado Filípides para que informara a toda Atenas sobre la hazaña del ejército y aquí comienza la leyenda, embellecida por el historiador Plutarco.

Filípedes recorrió los más de 40 kilómetros que separaban a Maratón de Atenas en poco tiempo y fue tanto el esfuerzo que al llegar apenas pudo pronunciar: ¡Niké! ¡Niké! y cayó desvanecido. Niké es el nombre de la diosa griega de la victoria y es por esto que la gran transnacional norteamericana Nike, líder actual en la elaboración de ropa deportiva, eligió ese nombre para la compañía.

Filípides pudo transmitir la buena nueva a los atenienses, pero no se recobró y murió pocos minutos después. Hasta aquí la leyenda.
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