Los Florida Marlins a la deriva

El boricua Rodríguez renunció en un mal momento para los Florida Marlins Quizás no haya una peor franquicia en las Grandes Ligas norteamericanas que los Florida Marlins. Este ha sido mi equipo desde que comencé a seguir las Mayores, en un cada vez más lejano 1995. Todavía recuerdo cómo escuché, en un pequeño radio, el espectacular triunfo sobre Cleveland, en 1997 y ya con un poco más de avance tecnológico, disfruté de la blanqueada de Josh Beckett, ante los Yankees, en 2003. Por tanto, cada obstáculo en el camino de los Peces me molesta y realmente han sido muchos en esta larga historia de compras, ventas, pésimos cambios y directivos que incluso han estafado al Estado. Los malos pasos de los Marlins, como organización, parecen no terminar y justo cuando parecía que en 2011 ese equipo podría al menos luchar por el wild-card en la Liga Nacional (pues el título de división pertenecía a los Phillies, antes de que se lanzara la primera pelota, en abril), pues ha ocurrido un derrumbe tan doloroso que del segundo lugar, con un prometedor récord de 30 y 20, los Marlins aparecen ahora en la última plaza del Este, después de su peor mes de junio en la historia de casi dos décadas de la franquicia.

¿Qué ha pasado? La lista de las desgracias es muy larga y comienza por el pobre desempeño que ha tenido todo el año el campocorto Hanley Ramírez, el supuesto rostro de la franquicia; luego la lesión del estelar Josh Johnson (cuando no está lesionado es brillante, pero ocurre que se pasa la mayor parte del tiempo en la lista de incapacitados para jugar); además, desde la colisión de Cousin con Posey, parece que cayó una maldición sobre el equipo. Olvidaron cómo batear, los relevistas han dejado escapar ventajas y ningún cambio ha dado resultado.

Primero vino el despido del entrenador de bateo; pero como era de esperarse, Eduardo Pérez no puede hacer milagros y, repentinamente, Edwin Rodríguez, el primer puertorriqueño en dirigir a una selección en las Mayores pues…renunció. El balance de 1-18 en junio, con dos largas cadenas de derrotas de 8 y 10 partidos es más que preocupante; pero no creo que abandonar el puesto de director sea la mejor solución, ni tampoco me parece que será “en interés del equipo”. Quizás hubo muchas presiones sobre Rodríguez quien asumió el cargo de forma sorpresiva el año pasado cuando, en un gravísimo error, la directiva decidió que Fredi González no había cumplido su papel…tal vez porque tuvo el valor de llevar al banco a Hanley Ramírez, un pelotero que cada vez me gusta menos.

Todo lo que ha sucedido con los Marlins es muy lamentable. En 2012 deberá abrir sus puertas el tan ansiado estadio propio y así desaparecerá el alquiler que temporada tras temporada paga la organización a los Miami Dolphins; pero el hecho de acercar la instalación al centro de la ciudad no traerá como resultado inmediato que las ahora desiertas gradas del….perdonen, no sé el nombre exacto actual (desde Joe Robbie, ProPlayer, Land Shark, Dolphin) se llenen de fanáticos deseosos por ver el béisbol de Grandes Ligas. Al menos no con la pésima imagen que ha dejado la organización en 2011.

(Tal vez fui demasiado duro con los Marlins, con lo de “peor organización” de la MLB, porque es difícil discutirle ese puesto a los Piratas de Pittsburgh, así que mejor lo dejamos como “peor directiva”)

El suicidio beisbolero de Manny Ramírez

Manny Ramírez...también se retiró del Salón de la Fama

Manny Ramírez...también se retiró del Salón de la Fama

Realmente nadie comprende a Manuel Arístides Ramírez Onelcida o simplemente Manny. En 2009, cuando jugaba para los Dodgers de Los Ángeles, recibió su primera suspensión, de 50 partidos, después de dar positivo a un control antidoping. En aquel momento lo acusaron de utilizar una droga de fertilidad femenina, pero no era un secreto que esa sustancia se utilizaba, en realidad, para “camuflar” el uso de esteroides.

Dos años después, resulta que Manny ya no quería tener más hijos, así que se sometió—al menos eso fue lo que dijo—a una vasectomía y, “por casualidad”, tomó medicamentos prohibidos en el nada riguroso reglamento de la Major League Baseball. Esto hubiera significado una segunda suspensión por 100 desafíos, sin embargo, el dominicano no quiso esperar a la certificación de la sanción y decidió…retirarse.

No tuvo ni siquiera el valor de pedir una disculpa a la organización de los Tampa Bay Rays, el equipo que le pagó dos millones de dólares, por apenas un año. Solo envió una nota oficial a la MLB y…partió de vacaciones, hacia España, de seguro a disfrutar de la enorme fortuna que ganó a lo largo de su carrera. Parece que este jugador tiene la “habilidad” de quedar mal con todo el mundo, incluso en República Dominicana, donde idolatran a sus estrellas en las Mayores, las reacciones ante el nuevo engaño de Manny han incluido fuertes críticas.

De esta triste y decepcionante forma termina la carrera de un hombre que parecía destinado a sobrepasar, sin mucho esfuerzo, los 600 cuadrangulares. Sus números serían suficientes para llevarlo al Salón de la Fama, en Cooperstown: promedio de .312, 555 cuadrangulares y 1,831 carreras remolcadas. Además, ganó dos campeonatos con los Medias Rojas de Boston y fue invitado a 12 Juegos de Estrellas. Pero ninguna de estas cifras será suficiente. Manny mintió, una y otra vez y el retiro, aunque luzca una acción cobarde, un suicidio—deportivo—, creo que fue la mejor solución.

Ojalá otros tramposos siguieran el camino que inició  Manuel Arístides Ramírez. Quizás así el béisbol ganaría un poco más de credibilidad.

Roberto Clemente, la trágica muerte de un genial pelotero

Roberto Clemente lo tenía todo: bateaba mejor que nadie y gracias a esta habilidad especial ganó cuatro títulos ofensivos en las Mayores; además, fildeaba tan bien que lo premiaron en 12 ocasiones con el Guante de Oro. Durante 18 años el número 21 de los Piratas de Pittsburgh maravilló al universo beisbolero. Poco importaron los ataques que la prensa constantemente dirigía en su contra, porque él no tenía pelos en la lengua y criticaba la discriminación que recibían los latinos en Estados Unidos.

En la noche del 31 de diciembre de 1972 Roberto decidió partir hacia Managua, la capital de Nicaragua, para llevar ayuda humanitaria a un pueblo todavía en estado de shock por un devastador terremoto que casi borró de la faz de la Tierra a esa empobrecida ciudad. El avión de Clemente nunca llegó a su destino final, porque cayó al Mar Caribe. Así terminó la vida del gran Roberto Clemente; aunque su Leyenda continuó creciendo.

Clemente comenzó a practicar deportes desde que era niño, en su natal Carolina, en Puerto Rico. En un inicio el chico prefería el atletismo y su brazo, que luego lo haría famoso en el béisbol, destacaba por las largas distancias a la que era capaz de impulsar la jabalina. También el muchacho corría; sin embargo, no pasó mucho tiempo para que la pelota terminara por acaparar todo el interés de Roberto.

Poco a poco su nombre fue conociéndose en la pelota amateur y más tarde con el club profesional de Los Cangrejeros de Santurce. No hubo que esperar un largo período para que sus habilidades naturales convencieran a los directivos de los Piratas de Pittsburgh, de las Grandes Ligas norteamericanas. Ellos le ofrecieron un contrato de solo 4000 mil dólares y hacia la ciudad del acero marchó el joven Clemente.

Jugar para los Piratas probablemente no fue el sueño de Roberto, pues este era un equipo mediocre de la Liga Nacional, que acumuló amplios récords negativos durante la primera parte de la década del cincuenta; sin embargo, la llegada de Clemente cambiaría por completo el rostro de la franquicia.
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¿Vendrán los Cachorros de Chicago a Cuba?

¿Veremos este uniforme en Cuba?

¿Veremos este uniforme en Cuba?

La noticia realmente me sorprendió: los Cachorros de Chicago podrían jugar en Cuba, en marzo de 2011. Al leer los primeros reportes, regresaron muchas de las imágenes de los dos desafíos entre los Orioles de Baltimore y el equipo nacional cubano, en el estadio Latinoamericano y en el “Camden Yard”, en 1999.

Durante casi cuatro décadas ningún equipo de Grandes Ligas—a pesar de algunos intentos—pudo concretar su retorno a La Habana. En la primera mitad del siglo XX era habitual que una parte importante del entrenamiento de primavera de varias franquicias se desarrollara en la capital cubana; pero después de 1959 concluyeron los viajes.

Luego de tantos años de ausencia, la visita de los Orioles recibió una enorme cobertura mediática. El dueño Peter Angelos movió sus contactos para convencer a los de aquí y los de allá sobre la relevancia del duelo. El primer desafío se efectuó en el “Latinoamericano” y mientras escribo estas líneas me parece estar “viendo” nuevamente el enorme cuadrangular del receptor Charlie Johnson, frente a José Ibar, por el todo el jardín central; también el brillante relevo de José Ariel Contreras y el imparable de Omar Linares, con dos outs, que igualó el desafío en el octavo episodio. Cuba perdió 3 a 2, en extrainnings.

La visita al “Camden Yard” ocurrió ya en plena temporada. Era un día libre para los Orioles y el partido estuvo a punto de suspenderse, por causa de una llovizna constante. Hubo que esperar un largo rato (cerca de dos horas), pues no había posibilidades de trasladar el desafío, ya que los Orioles continuarían su calendario de juego. Los cubanos batearon ampliamente a los relevistas de Baltimore y terminaron con un cómodo triunfo de 12 anotaciones por 6.

Aquella mini-serie tuvo un gran impacto. Los más fanáticos no se cansaron de alabar al béisbol cubano y ciertamente la imagen de los peloteros nacionales fue muy buena; pero otros, quizás con una mirada más objetiva, apuntaron que lo más importante de los dos desafíos no había sido en el orden deportivo, pues los Orioles no colocaron a ninguno de sus principales abridores y en el “Camden Yard”, después de la lluvia, el mayor interés de los Orioles parecía concentrarse alrededor de la idea de regresar al hotel. En realidad, la mini-serie probó que era posible el desarrollo de estos duelos. Que era posible un entendimiento beisbolero, provechoso para ambas partes.

De seguro no pocos pensaron que después de los Orioles quedaría abierto el camino para un mayor intercambio entre la pelota cubana y las Mayores. No sucedió así. Por eso el anuncio de conversaciones para un posible viaje de los Cachorros de Chicago a La Habana ha despertado tanta curiosidad/interés.

De acuerdo con una noticia publicada en un diario de Chicago, el actual propietario de la franquicia que nunca ha ganado un título de Serie Mundial, Tom Ricketts, envió una carta a las autoridades cubanas, en la que propuso la celebración de un “Clásico Caribeño”, entre dos rivales: los Cachorros y Cuba.

En otra parte de la noticia se reconoce que la carta fue entregada por el concejal de Chicago Ed Burke, quien estuvo de visita en la capital cubana, a finales del pasado mes de noviembre. Con Burke vino su esposa, Anne, jueza del Tribunal Supremo de Illinois. En declaraciones a la prensa, Anne explicó que este “sería un reto para los Cachorros, pero también conversamos acerca de las posibilidades de las Medias Blancas de Chicago”, añadió.

Yo quisiera ser optimista sobre el futuro de este “Clásico Caribeño”. Me parece que sería una excelente oportunidad para el béisbol cubano y los Cachorros recibirían una gran publicidad, además, enfrentarían a peloteros dispuestos a ganar los partidos, a diferencia de lo que ocurre en la “Liga del Cactus” y la “Liga de la Toronja”. ¿Se concretará la iniciativa? Tengo mis dudas, pues recuerdo cuánta presión hubo en los Orioles y aunque ya pasó otra década, no parecen haber disminuido las tensiones.

Cliff Lee (nos) sorprendió a todos

Lee...en un uniforme que le resulta familiar

Lee...en un uniforme que le resulta familiar

Ni con los Yankees, ni con los Rangers. El agente libre más codiciado del béisbol de Grandes Ligas, el zurdo Cliff Lee, (nos) asombró a todos cuando decidió firmar un contrato de cinco años, por 120 millones de dólares, con los Filis de Filadelfia.

Nadie esperaba esto, pues durante semanas se publicaron los más diversos informes sobre los continuos viajes de directivos de los Rangers y los Yankees al rancho de Lee, en Arkansas, para intentar convencerlo. Las cifras manejadas eran multimillonarias y no es un secreto que cuando se trata de escribir ceros a la derecha en un cheque, nadie mejor que los Mulos de Manhattan. Muchos de sus últimos contratos resultaron grandes fracasos (inolvidable el caso de Carl Pavano), pero los Yankees estaban acostumbrados a ganar…incluso perdiendo.

Sin embargo, en 2009 y 2010 han perdido algunos hombres que podían haber reforzado su nómina. Parece que los peloteros rehúyen a Nueva York. No es nada fácil lidiar con la presión que rodea a la franquicia más exitosa en los deportes profesionales de Estados Unidos.  En la mitad de la campaña anterior, tantearon a Lee, pero este finalmente optó por Texas y su actuación en la postemporada fue fundamental para que los Rangers avanzaran a su primera Serie Mundial.

Lee maniató a los Yankees (también lo había hecho un año antes con los Filis) y cuando declaró su agencia libre, pues lo más normal era que los Mulos fueran tras el pequeño zurdo. Le ofrecieron más de 140 millones, por siete años y los Rangers intentaron igualar ese número; sin embargo, Lee creo que tomó la mejor decisión: retornar a la Liga Nacional.

Con los Filis el zurdo tiene mayores posibilidades de triunfar. Los bateadores del llamado Viejo circuito son menos potentes; además, Lee se unirá al mejor staff de lanzadores abridores de las Mayores: Roy Halladay, Roy Oswalt y Cole Hamels. Cualquier de ellos podría ser el número 1 en varios equipos. Por tanto, al menos esta vez, no pesó tanto el dinero. Con sus 100 millones (más otras primas que se adicionan al contrato), Lee llegaría al 2016, con 37 años. Halladay hizo el mismo cambio en 2010 y el resultado fue espectacular: su segundo Cy Young. No sería arriesgado predecir que Lee podría obtener lo mismo. Ya conoce a Filadelfia y sabe lo que puede esperar de esa franquicia.

Otros contratos de agentes libres que me han llamado la atención:
– Este invierno ha sido el de los súper contratos. Quizás Estados Unidos siga en recesión, pero los dueños de equipos no lo han pensado dos veces para abrir sus billeteras y dejar salir el dinero. Nada menos que 142 millones por Carl Crawford (Boston Red Sox) y 126 millones por Jayson Werth. ¿Qué estarían pensando los Nacionales de Washignton al ofrecer esa enorme cantidad al jardinero? Realmente los movimientos tontos de esa franquicia parecen no detenerse…nunca.

– La adición de Javier Vázquez a la rotación de los Florida Marlins luce excelente. Por tanto, creo que ese equipo, a pesar de la pérdida de Dan Uggla y Cameron Maybin, podría luchar por el “wild-card”, en 2011. La división…ni hablar. Allí están los Filis.

– Los Yankees le ofrecieron menos dinero del esperado a Mariano Rivera (30 millones por 2 años) y demoraron mucho en asegurar los servicios de Derek Jeter por otros tres años. ¿Se estarán volviendo tacaños?

– Los Filis confían en que el cubano José Ariel Contreras tenga una temporada similar a la de 2010. Solo así se explica la extensión del contrato por 5,5 millones.

– La carrera del torpedero venezolano Omar Vizquel se extiende…al infinito y más allá. Con casi 44 años las Medias Blancas (creo que la presencia de Ozzie Guillén como director influyó en esto) le ofrecieron otro año de contrato.

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