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Zarpazos olvidados de los Tigres de Marianao

Los Tigres de Marianao, uno de los cuatro grandes de la Liga cubana

Los Tigres de Marianao, uno de los cuatro grandes de la Liga cubana

El equipo surgió y desapareció en diferentes momentos, logró actuaciones brillantes y en otras ocasiones—la mayoría—concluyó lejos de la primera posición; en su nómina tuvo a varios de los peloteros cubanos más brillantes de la época y ganó dos Series del Caribe. Así pudiera resumirse la historia de casi tres décadas de los Tigres de Marianao, una de las selecciones menos recordadas de la Liga profesional.

Al igual que sucedió con los Elefantes de Cienfuegos—que antes respondían al nombre de Petroleros—, los Tigres nunca pudieron acercarse a los números alcanzados por los Alacranes de Almendares y los Leones del Habana, los dos clubes con una mayor cantidad de títulos y seguidores por todo el país; no obstante, sin los Tigres el recuento de las 71 temporadas de la Liga estaría incompleto.

El debut de los Elefantes de Marianao—no es un error, ese fue su primer nombre—ocurrió en 1922 y en la creación del equipo influyó notablemente Merito Acosta, hijo del alcalde del municipio habanero. Merito todavía estaba en activo en el momento en que surgió la novena y ya tenía experiencia competitiva, incluso en las Grandes Ligas norteamericanas, donde defendió el jardín central de Washington entre 1913 y 1917.

En la campaña de 1922-23 también debutó un club todavía menos recordado: los Leopardos de Santa Clara que efectuaron sus partidos en el estadio La Boulanger Park, de esa ciudad ubicada en el centro del país; sin embargo, los problemas económicos forzaron la salida de los Leopardos en los finales de la temporada y solo quedaron en la competencia los clásicos rivales, Almendares y Habana, junto a Marianao.

A pesar de la fama de Alacranes y Leones, el inicio de Merito Acosta como director del equipo que fundó no pudo ser mejor, pues ganó el campeonato, en buena medida por la actuación de sus principales lanzadores: Emilio Palmero, Lucas Boada y Juanelo Mirabal; mientras, desde el campo corto, Pelayo Chacón apoyó a la ofensiva marianense.
La crisis en que estaba sumida la economía cubana luego del final de la primera Guerra Mundial influyó notablemente en la Liga y Marianao se desintegró en 1924. La reaparición de los ya llamados Monjes Grises demoró una década y el segundo título llegó en 1937 de la mano de quien es considerado, justamente, el jugador más completo del béisbol nacional, quizás de todos los tiempos: Martín Dihigo.

En su triple función de lanzador-bateador-director, Dihigo triunfó en 14 partidos, promedió para 323, conectó cuatro cuadrangulares e impulsó 34 carreras. Además, desde el montículo también contribuyó Silvio García, con 10 victorias.

El final de esa temporada tal vez solo sea comparable con el de 1946-47, cuando Almendares barrió al Habana. Los Monjes Grises viajaron hasta Santa Clara para una serie contra los Leopardos quienes marchaban en la primera posición con una cómoda ventaja de tres desafíos. Un éxito más de los locales y habrían asegurado el título; pero los de la capital tenían otra idea y lograron tres triunfos en línea que propiciaron el empate en la cima. Entonces hubo que recurrir a un play off, efectuado en el estadio La Tropical.

Los Leopardos colocaron a su mejor lanzador, el norteamericano Jabao Brown, y este fue mejor que Dihigo en el partido inaugural. Una vez más Marianao se vio contra la pared y nuevamente supo venir de atrás. En el segundo duelo Silvio García dominó a los bateadores del Santa Clara e igualó el play off.

Para el decisivo encuentro, ambos directores confiaron en sus estrellas: Brown contra Dihigo. El cubano tuvo una tarde tan impresionante que dejó sin jits ni carreras a los Leopardos durante ocho capítulos y sus compañeros marcaron siete anotaciones. Ya en el cierre, Dihigo permitió algunas libertades, convertidas en tres carreras; pero el repunte llegó demasiado tarde y Marianao levantó por segunda ocasión el trofeo de campeón.

Después del éxito las cosas no marcharon bien para Marianao y en general para la Liga que vivió uno de sus períodos más grises, con inestabilidad en los clubes, menos en Almendares y Habana, los de mayores recursos financieros.

A partir de 1943 se logró la ansiada calma y desde esa fecha hasta la última temporada, en 1961, en la Liga jugaron siempre los mismos cuatro equipos: Almendares, Habana, Cienfuegos y Marianao.

En 1949 se realizó el cambio de nombre y el Marianao pasó a ser conocido como Tigres. En ese año también el Cienfuegos abandonó Petroleros por Elefantes. La “selva” ya estaba lista en la Liga, pues luchaban por el campeonato Leones, Alacranes, Tigres y Elefantes.

La tercera corona de los Tigres—que vestían de naranja—la ganaron en la temporada de 1956-57, bajo la dirección del polémico Napoleón Reyes. En aquel año contaron con un brillante desempeño del lanzador estadounidense Jim Bunning quien triunfó en 11 partidos, con un excelente promedio de carreras limpias de apenas 2.10. En los jardines resaltó la presencia de Orestes “Minnie” Miñoso y a su lado, en el derecho, Asdrúbal Baró mostró su talento defensivo.

Además, en la alineación sobresalió la primera base, Julio Bécquer. Con esta nómina los Tigres vencieron en la Liga y obtuvieron, por primera vez, la oportunidad de representar a Cuba en la IX Serie del Caribe, desarrollada en el Gran Stadium del Cerro, en La Habana.

Ante su público, los Tigres solo cayeron en un desafío de los seis efectuados y con el bate de madera en mano fue decisiva la actuación del norteamericano Solly Drake, líder ofensivo con average de 500 y 11 imparables.

Un año después de su histórico doblete, los Tigres volvieron a ser considerados favoritos en la Liga y ratificaron el pronóstico. La principal estrella fue otro norteamericano, Bob Show, con su impresionante 1,48 como promedio de carreras limpias y 14 victorias. El nuevo triunfo en la Liga propició la segunda presencia consecutiva de Marianao en la Serie del Caribe.

El torneo se jugó en Puerto Rico y los locales esperaban que su equipo, el Caguas, pudiera derrotar al club cubano y faltó poco para que esto se convirtiera en realidad.

En el partido entre ambos, Caguas llegó al noveno capítulo con una ventaja de dos anotaciones; pero ahí comenzó la reacción de los Tigres. El descontrol de los boricuas permitió que las bases se llenaran. En esa situación, el bateador de Marianao disparó una línea hacia el jardín derecho. El defensor de esa posición corrió hacia la pelota, se deslizó y para el público presente, capturó la línea de aire.

Sin embargo, los árbitros no lo apreciaron así y el partido se igualó a cuatro carreras. La reacción del director y de los jugadores de Caguas fue violenta. Los árbitros tuvieron que ser escoltados por la policía fuera del estadio y aunque las reglas del béisbol establecían que debía decretarse el triunfo inmediato de los visitantes, uno de los directivos de las Grandes Ligas que estaba presente en la Serie consideró que el partido estaba suspendido, no terminado.

Los cubanos protestaron—con la razón de su lado—; pero se mantuvo la misma postura y al día siguiente los equipos reanudaron el desafío que finalmente ganó Marianao. Con el triunfo conquistaron su segunda corona en las Series. Nunca más regresaron a ellas.

El fin del profesionalismo en Cuba marcó el cierre de Liga que tuvo su último campeonato en 1961. Estos fueron algunos de los números más importantes acumulados por los Tigres en sus 27 presentaciones en el torneo más importante de la Isla por décadas: participaron en 1590 juegos, ganaron 729 y cedieron en 861, para un promedio de 458, el más bajo de los cuatro rivales.

Marianao ganó la Liga en cuatro oportunidades (1923, 1937, 1957 y 1958), en seis ocasiones fue segundo, siete veces ocupó la tercera plaza y en 10 temporadas finalizó en la cuarta y última posición.

Los Tigres de Marianao, sin dudas, fue el club con menos resultados en la Liga. Su presencia resultó muy inestable y, al igual que sus contrarios, llenó su nómina de numerosos jugadores norteamericanos; pero también es necesario reconocer que valiosos peloteros cubanos, desde Martín Dihigo hasta Orestes Miñoso, defendieron alguna vez el color naranja de los Tigres. El olvido, tristemente, ha cubierto la historia de la Liga y de sus equipos; sin embargo, ellos estuvieron por más de setenta años en el Almendares Park, La Tropical y también en el Gran Stadium del Cerro. Eso nadie debería olvidarlo.

Publicado en Habana Radio

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4 comentarios

  1. Siempre asocio el Marianao con Oreste Minoso..por lo que me contaba mi papa,,,,,conoci a Minoso en Miami…tenia entonces como 60 anos con tremendo fisico y creo que podia jugar en cualquier liga entonces a pesar de su edad,,,Saludos,,,magnifico post,,,

  2. Miguel..seria interesante recopilar datos de esos equipos y tambien datos filmicos de las series cubanas…eso seria historia pura..Saludos

  3. Saludos…Estoy completamente de acuerdo en la necesidad de recuperar y poner en contacto a las nuevas generaciones (entre los que me encuentro yo) con la historia del deporte cubano, en especial del béisbol. Lamentablemente los archivos fílmicos de la Liga cubana se reducen casi a 0, en este blog y otros espacios mediáticos cubanos (mi programa de radio, una sección de crónicas que escribo en la emisora Habana Radio) he tratado de recordar varios de los momentos esenciales de ese béisbol, pero por supuesto que me gustaría aumentar la información existente. El año pasado se publicó un excelente libro (Béisbol en Cuba hispánica) en el que aparece una recopilación estadística de todos los partidos jugados en la Liga entre 1878 y 1899, es un material valiosísimo y en dicho texto se aclara que está en producción otros similares donde aparecerán los otros sesenta años de la Liga, ojalá el esfuerzo pueda concretarse.

  4. Miguel..Creo que tu estas preparado para esa tarea…si no hay archivos filmicos,pues se puede suplir con entrevistas y grabados , y completarlas con los videos y/o filmaciones existente,,no es una tarea facil,pero es posible aqui en Miami hay filomoteca llamada Marakas 2000 que tiene mucho material filmico y seria bueno que se hiciese entre cubanos de las dos orillas, dejando la politica a un lado,,,eso ayudara a Cuba y a los cubanos, pero sobre todo al deporte..Saludos

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