El pulpo Paul, ¿un nombre mayor en el fútbol?

Mi capacidad de asombro se pone a prueba cada día. Cuando pensaba que la “fiebre” por el pulpo Paul había quedado atrás y que los medios de comunicación ya no tendrían nada más que añadir a la saga de este curioso animal que, incluso, recibió una camiseta especial de los campeones del mundo, con la estrella encima del escudo y su nombre en letras doradas detrás, pues Paul reapareció, ahora para “apoyar” la candidatura inglesa de la Copa Mundial de fútbol, en 2018.

La foto, publicada en tantos medios, nos muestra al pulpo encima de una urna de cristal, bajo el nombre “Inglaterra 2018”. Sin dudas fue un excelente golpe publicitario para esta candidatura que se enfrenta, no sé si con mayor ventaja, a la propuesta española.

En realidad lo que más me llamó la atención al leer la noticia en el diario español Marca fue la respuesta que ofreció, en primer lugar, la directora del acuario británico de Weymouth. Sus palabras fueron impresionantes: “Paul ha pasado los últimos dos años de su vida en Alemania, pero es inglés y por tanto está contento en dar su apoyo a Inglaterra 2018”. ¿Paul, “contento”? ¡Por favor!

La lista de tonterías continúa. Otro de los embajadores de la candidatura, expresó: “después de su éxito durante Sudáfrica 2010, el pulpo Paul es uno de los mayores nombres en el fútbol, por lo que la noticia de que él se convierta en un directivo de Inglaterra 2018 es tremendo para el respaldo de la candidatura”. Estas frases no tienen desperdicio. Resulta que Paul es “uno de los mayores nombres en el fútbol” y para completar el ridículo, también “un directivo”.

¿Hasta dónde llegará esto? No tengo idea; pero parece que los propietarios de Paul quieren seguir aumentando sus ganancias. Su imagen se puede llevar en un llavero, por apenas 0,90 euros; también como peluche—claro, mucho más caro—y las visitas al acuario de Oberhaursen, en Alemania, han aumentado notablemente, gracias al famoso cefalópodo. Tal vez ahora el precio de las entradas crezca, porque no todos los días puede ver a uno de los “mayores nombres en el fútbol” y a un “directivo” de Inglaterra 2018. No creo que otro animal haya alcanzado tan altos niveles en la escala de los negocios.

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La tristeza de Diego Armando Maradona

Diego Armando MaradonaTodavía no se sabe quién será el próximo director de la selección albiceleste; pero Diego Armando Maradona ya le dejó un consejo: “la traición está a la vuelta de la esquina y hay personajes que no quieren bien al fútbol argentino. Solo cuidan sus intereses personales y su cuenta bancaria”.

Diego nunca ha tenido pelos en la lengua. Esa parece ser una gran virtud y también uno de sus principales defectos. Después que se supo que la Asociación de fútbol de su país (AFA) lo había destituido del cargo de director técnico, sin muchas explicaciones, todos sabíamos que el Pelusa no tardaría en dar su versión de los hechos.

Lo hizo y sin medias tintas. Diego cargó contra el presidente de la AFA, Julio Grondona y dijo que le había mentido; luego se centró en Carlos Salvador Bilardo, sobre el que fue aún más crítico y expresó que lo había traicionado. Dolor, traición, tristeza. No eran estas las palabras que muchos esperábamos escuchar cuando un año y medio atrás Maradona asumió la dirección de un  equipo al que entregó goles y títulos.

Apenas 18 meses estuvo Maradona en el banquillo. El menor tiempo en los últimos 35 años para un seleccionador nacional argentino; aunque probablemente ninguno haya despertado tantas polémicas como Diego.
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La figura más mediática del Mundial

El pulpo Paul y sus "predicciones"

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No fue Diego Forlán, elegido como el mejor jugador de la Copa; tampoco el alemán Bastian Schweinsteiger, el que más kilómetros recorrió sobre las canchas, con 79, ni siquiera Andrés Iniesta quien marcó el gol que propició la primera estrella en el vistoso uniforme español. La “figura” más mediática del Mundial de Sudáfrica estuvo a miles de kilómetros de Johannesburgo y nunca en su vida de dos años ha visto un balón de fútbol; pero no pocos fanáticos confiaron ciegamente en las “predicciones” del pulpo Paul.

Como todos los pulpos, Paul tiene tres corazones, sangre azul, y un excelente “sentido del tacto” en sus ocho patas. Nadie se atrevería a mencionar a un animal más famoso en la actualidad que este cefalópodo que habita en el acuario Sea Life, en Oberhausen, al oeste de Alemania. Las razones para que su nombre apareciera en las noticias de importantes medios del mundo es una sencilla: Paul “eligió” correctamente a los ganadores en ocho partidos de la Copa, entre ellos la gran final.

Antes de cada juego de la selección alemana, los cuidadores del acuario colocaban en la pecera donde vivía Paul dos urnas, con la bandera de las naciones que disputarían el encuentro. Dentro de cada una había una almeja. El pulpo tenía que decidir y en las ocho ocasiones eligió la almeja del equipo que terminó con la victoria. No se podrá decir que Paul era un pulpo fanático del país que lo acogió, pues “predijo” la derrota germana frente a Serbia y también contra España, en la semifinal.
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La Furia roja se desató en Sudáfrica

Un gol que valió una Copa

Un gol que valió una Copa

Grité, como tantas otras personas, el gol de Andrés Iniesta cuando parecía que por segundo Mundial consecutivo tendríamos tanda de penales. Afortunadamente no sucedió y creo que fue lo más justo. Holanda tuvo varias oportunidades, quizás las más claras de todo el partido; sin embargo, Robben no supo concretar, Casillas se creció y ya sabemos el final.

España ganó sus últimos cuatro partidos por 1-0. Esto nunca antes había pasado en los Mundiales. Apenas marcaron ocho goles en siete desafíos; pero solo permitieron dos, al igual que Italia cuatro años atrás. Además, la Furia se convirtió en el primer equipo que levanta la Copa después de perder el partido inicial.

Tarjetas rojas no marcas, penaltis no pitados. Howard Webb fue un desastre

Tarjetas rojas no marcadas, penaltis no pitados. Howard Webb fue un desastre

La final de Sudáfrica por primera vez en la historia de ocho décadas de los mundiales no tuvo como uno de sus protagonistas a Brasil, Argentina, Italia o Alemania y pienso que eso es muy positivo para el deporte; no obstante, me hubiera gustado ver más fútbol y menos golpes. Doce tarjetas amarillas, una roja (aunque pudieron ser dos, pues la patada que recibió Xavi Alonso en el pecho era para una expulsión sin miramientos), 28 faltas holandesas, 19 españolas dicen a las claras que sobre el cesped del Soccer City, en Johannesburgo, predominó el juego brusco, por encima de una ofensiva que a ratos lució perdida. Me podrán decir que era la tensión, etc, etc, etc; pero creo que había calidad en ambos equipos para enseñar un mejor nivel.

Acabo de ver las imágenes de las celebraciones en Madrid, Barcelona. Imagino que en Cuba esté sucediendo algo parecido. Aquí, en Maracaibo, los carros recorren la ciudad, con las banderas de España desplegadas e incluso escuché fuegos artificiales. De la premiación, por cierto, muy emotiva por los recuerdos de los jugadores que ya no están (las camisetas de Iniesta y Sergio Ramos fueron muy expresivas) dos cosas llamaron poderosamente mi atención: el “paseo de los campeones” que hicieron los holandeses, en una muestra excelente de respeto; aunque por supuesto que ellos no estaban conformes con el resultado, en especial por el arbitraje polémico de Howard Webb y un segundo elemento: Xavi Hernández y Carles Puyol abrazados a la bandera de Cataluña; mientras el resto de sus compañeros, liderados por Sergio Ramos, mostraba la bandera española. Esta reacción de dos jugadores íconos de Barcelona probablemente tendrá repercusiones en la prensa española, tanto madrileña como catalana y solo es necesario recordar todo el revuelo que se armó alrededor de la celebración del primer gol de David Villa.

Forlán, Balón de Oro como mejor jugador del Mundial

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Termina una Copa en la que no hubo muchos goles; pero sí partidos intensos. En la que no pocos de los llamados “cracks” estuvieron muy lejos de la forma que habitualmente tienen en los clubes que pagan sus salarios millonarios; una Copa en la que supuestamente el fútbol africano mostraría su mejor rostro y no fue así, pues solo Ghana pudo incluirse en los octavos de finales; una Copa marcada por decisiones controversiales y que de seguro pondrá sobre la mesa el tema de las repeticiones televisivas; una Copa con 25 partidos transmitidos en 3D; aunque pocos todavía tienen accceso a esa tecnología; una Copa jugada con una pelota, la Jabulani, que fue polémica hasta el última día. Una Copa exitososa y que dejará grandes ganancias materiales para el país africano más desarrollado. Una Copa que vio coronarse a la generación más brillante de jugadores españoles. Ellos son los campeones del mundo. Merecidamente.

Cuba también disfrutó el triunfo de España

No tuve la oportunidad de estar en el cine Yara, en La Habana, donde en pantalla gigante se han transmitido varios de los partidos del Mundial de fútbol de Sudáfrica; pero mi novia sí estuvo allí y me dejó esta crónica, junto con unas fotos que demuestran que muchos de los fanáticos cubanos no solo disfrutaron del triunfo ibérico sobre Alemania, sino que ellos ya tienen un favorito para la final: España.

“En el cine Yara no faltaron los seguidores de Alemania; aunque, al parecer, Cuba tenía una mayor esperanza en España. El cine estaba casi dominado por los colores rojo y amarillo. Los partidarios de España llevaron todo tipo de iniciativas: carteles, banderas, dibujos; algunos se vistieron de payasos, otros de bufón, pero todos con total confianza desde el inicio (hasta el pulpo Paul lo había “visto”), que parecía que conocían de antemano que la victoria sería suya.

Había de todo en las sillas utilizadas normalmente para presenciar películas: adolescentes, niños chiquitos de la mano de los padres y vestidos con los colores de la bandera de España.  Hasta los seguidores de Argentina iban seguros de ver perder a Alemania, con la camiseta del número 10, de Messi, o con la de Messi cuando juega con el Barcelona.

Lo alemanes estaban más callados, desde el mismo comienzo. Ya dentro del cine, se dividieron en dos grandes grupos, los que estaban a favor de España se sentaron en los asientos de arriba, mientras que los de Alemania tomaron la delantera, justo frente a la pantalla. Con un juego tan difícil para ambos equipos, en el que España le negó casi todo el tiempo a Alemania el privilegio de tocar la  pelota, el cine nunca se quedó callado, todo el tiempo se escuchaban los gritos de los hinchas: ¡España, España, España! Nunca Alemania.”

Cuando terminó el partido, los seguidores alemanes salían llorando, mientras que los de España llegaron, por unos minutos, a detener el tráfico de la calle frente al cine Yara. La marcha roja y amarilla continuó por 23 arriba, cada cual celebraba a su forma: gritaban, bailaban y saludaban a algunos carros que pasaban por la céntrica avenida habanera y llevaban encima la bandera española.

El partido más esperado del año

Cafú jugó tres veces por la Copa, ahora un español o holandés la levantará por primera vez

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Es el partido más importante que se juega en el mundo. Un desafío seguido por miles de millones de personas de todos los continentes. Un encuentro que desata más pasiones que ningún otro. Un juego en el que más de 200 países desearían estar; pero solo dos, los elegidos, tienen la posibilidad de disputar. No importa qué suceda después, el vencedor inscribe, para siempre, su nombre en los libros donde se guardan las vidas de los campeones mundiales de fútbol que pasan a ser Leyendas del más universal de los deportes.

La primera final de la historia involucró a Uruguay y Argentina, dos países vecinos que han mantenido una extraordinaria rivalidad. Los uruguayos habían conquistado el título olímpico en 1924 y 1928; además, eran la sede, por lo que fueron considerados favoritos. El 30 de julio de 1930 los dos onces saltaron a la cancha del muy joven Estadio Centenario, frente a más de 60 mil espectadores; aunque antes del pitazo inicial hubo una seria polémica, nada menos que por el balón que se utilizaría en el encuentro. Los uruguayos pedían que fuera uno con menos aire, por tanto de un menor bote y más favorable a su juego; mientras, los argentinos exigían una pelota diferente, que tuviera más aire.

Este debate no existiría en la actualidad, pues la Federación internacional establece un único balón; pero era 1930 y ninguno de los dos rivales quería ceder. Entonces, apareció una solución “salomónica”: se jugaría cada mitad con un balón distinto.

No se sabe si habrá sido la casualidad o si realmente la cantidad de aire en la pelota influyó en la calidad del juego. Lo cierto es que en la primera parte, cuando se utilizó el balón seleccionado por los argentinos, estos terminaron delante por 2 a 1. Luego, en la segunda mitad, al emplearse la pelota elegida por los uruguayos, los doble titulares olímpicos marcaron 3 goles que decidieron el partido a su favor y pudieron levantar, por primera vez, la Copa llamada “Victoria”, que años más tarde sería conocida como Copa “Jules Rimet”.
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Las supersticiones detrás del pulpo Paul

El Mundial de fútbol le importa a todos, incluso a los animales y en estos días ninguno ha sido más famoso que el pulpo Paul, de dos años de “edad” y que habita, imagino que contra su voluntad, en el acuario alemán Sealife, en Oberhausen; aunque acabo de ver por ESPN que Paul, en realidad, es de “nacionalidad”británica.

Lo curioso de este pulpo es que parece tener la “habilidad” de acertar el equipo que ganará los partidos de más difícil pronóstico. Todos los días los cuidadores del animal le colocan en el agua dos urnas con alimento dentro. Cada una de ellas tiene pintada la bandera de las selecciones involucradas en un partido decisivo. Paul se toma su tiempo en elegir, pero hasta el momento no se ha equivocado y cada vez que opta por el alimento de una urna, ese país termina con el triunfo. Funcionó en el desafío de octavos de final entre Alemania e Inglaterra; también con Alemania y Argentina y ahora Paul ha “visto” el triunfo de España sobre los teutones en la segunda semifinal del Mundial sudafricano.

Bien, hasta aquí pudiera ser igual a cualquier nota publicitaria de las tantas que abundan en Internet. Con tantas cosas que decir sobre el fútbol, me parece increíble que mañana tras mañana los medios de comunicación (incluso los más prestigiosos) se concentren alrededor de la pescera donde “habita” Paul para ver en cuál urna colocará sus tentáculos el curioso pulpo. Eso no debería ser noticia; aunque en un mundo donde el técnico francés confiaba más en Tauro y Capricornio que en la calidad de sus jugadores (si alguien tiene dudas sobre la incapacidad de Raymond Domenech, le pueden preguntar a Karim Benzema) y en el mismo mundo en el que Diego Armando Maradona besaba constantemente un supuesto talismán que tenía en su mano que quizás no le “autorizó” a realizar los cambios necesarios cuando su equipo perdía 0-1 ante Alemania, pues entonces es normal que ESPN, RAI; TVE; Meridiano TV y tantas otras le ofrezcan una “cobertura especial” a Paul el Pulpo.

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