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Año de récords en la pelota cubana

Yoenis Céspedes impuso un récord, pero no fue líderDurante más de dos décadas el santiaguero Orestes Kindelán mantuvo el récord de 30 cuadrangulares en una misma temporada. Ni siquiera en la época de los grandes sluggers del béisbol cubano esa marca peligró; sin embargo, en las últimas Series Nacionales cuatro peloteros han inscrito su nombre en la lista de máximos jonroneros: Alexei Bell, Alfredo Despaigne, Yoenis Céspedes y José Dariel Abreu ¿Cómo entender estos rápidos movimientos en un récord que parecía irrompible?

La 50 Serie Nacional fue pródiga en marcas implantadas por los bateadores, especialmente en el departamento de cuadrangulares. Quizás la más esperada de todas, la triple corona ofensiva, finalmente no pudo concretarse, porque la gran sensación del campeonato, el cienfueguero Abreu, terminó en el segundo lugar entre los máximos impulsadores de carreras, superado por las 99 del granmense Céspedes.

Una lesión alejó a la primera base del equipo más ganador del torneo por 24 desafíos. Ese tiempo perdido fue muy costoso; pero también engrandeció más la actuación de Abreu. Su promedio ofensivo de 453 fue superior en ¡52 puntos! a su más cercano perseguidor, Michel Enríquez; además, en la última semana “Pito”—como lo llaman en Cienfuegos— se reencontró con los jonrones y disparó 33, un nuevo récord para la pelota cubana. Céspedes conectó la misma cantidad; pero tuvo 142 turnos oficiales al bate más que Abreu.
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Abreu y la elusiva triple corona

Durante la primera mitad de la 50 Serie Nacional de béisbol solo los pelotazos detuvieron la impresionante ofensiva del cienfueguero José Dariel Abreu. El fornido jugador, con más de 110 kilogramos de peso corporal y 1,91 metros de estatura, acumuló números extraordinarios que le permitieron liderar ampliamente múltiples departamentos. Parecía encaminado a convertirse en el primer pelotero en obtener una triple corona de bateo en la historia del principal evento deportivo en Cuba; sin embargo, ocurrió lo que muchos temían: una lesión.

La lista de nuevos récords ofensivos en el béisbol cubano ha crecido mucho en el último quinquenio. La utilización de una pelota “viva”, es decir, de un gran rebote y la poca fortaleza de los cuerpos de lanzadores, en la mayoría de los equipos de la Serie, contribuyeron a que aumentara el número de cuadrangulares y el promedio de bateo colectivo; pero una marca ha resistido la presencia de la Mizuno 150 y de pitchers con poca diversidad de lanzamientos: la triple corona.

Para conquistar la llamada “triple corona de bateo” un pelotero debe terminar en la primera posición en tres departamentos diferentes: promedio, cuadrangulares conectados y carreras impulsadas. En las 50 ediciones de las Series varios hombres han estado muy cerca de obtener el tan ansiado premio; pero ninguno concretó el liderato en la tercera categoría. Quizás la mayor complejidad sea el hecho de unir la fuerza, necesaria para sacar una pelota fuera del terreno, con la oportunidad de impulsar a los corredores y el tacto para encabezar a los bateadores.
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Cepeda responde con el bate; Industriales lo deja caer

Ya casi nadie recuerda—o prefiere olvidar—toda la polémica desatada por la inexplicable ausencia del jardinero Frederich Cepeda de la selección de Sancti Spíritus que intervendría en la 50 Serie Nacional de béisbol, en Cuba. Estábamos en diciembre de 2010 y desde los más recónditos sitios de este país pocos quedaron sin preguntarse: ¿qué sucedió realmente con el capitán del equipo nacional? Cepeda no fue convocado a la Copa Intercontinental, ni tampoco apareció en la primera lista de Sancti Spíritus, dada a conocer por el director Lourdes Gourriel.

Después, todavía no sabemos cómo, su nombre apareció en la nómina oficial y no hubo más cuestionamientos. Cepeda guardó silencio; otros dejaron de hacer preguntas que nunca fueron incómodas y todos nos concentramos en la Serie. Quizás algunos pensaban que el brillante pelotero quedaría lejos de sus números habituales, por la falta de entrenamiento inicial. Tuvieron razón los que pensaban que Cepeda no tendría una temporada normal: sus estadísticas muestran claramente que Frederich Cepeda ha jugado su MEJOR campeonato de la historia. Vean los datos cuando faltan 10 partidos para que concluya el calendario regular: 25 cuadrangulares, 69 carreras impulsadas y un promedio ofensivo de 393. Su equipo ha tenido un torneo muy inestable; sin embargo, es muy probable que Cepeda y el clan Gourriel tengan la oportunidad de jugar en los play offs, gracias a….

EL POBRE PAPEL DE LOS CAMPEONES
Los verdaderos fanáticos nunca han dejado de confiar en Industriales. Hace muy poco tiempo un estudiante de periodismo, uno de los pocos que conozco que combina su pasión por el deporte con la práctica de diversas modalidades, incluso me pidió un radio, porque estaba en clases y quería conocer qué pasaba con su equipo. En realidad a su selección Granma la estaba noqueando en el Latinoamericano; sin embargo, ni siquiera con la racha adversa de 8 derrotas consecutivas y las tres blanqueadas que le propinó el pitcheo de Villa Clara, los seguidores de los azules dejaron de creer en un nuevo milagro de Industriales. No este año.

Nunca antes un pelotero capitalino había conectado 23 cuadrangulares (Alexander Malleta); tampoco creo que un lanzador novato habanero hubiera ganado con anterioridad nueve partidos (Gerardo Concepción); pero la defensa ha sido tan pobre que con 93 errores se ubica entre las tres últimas posiciones del campeonato. A esto se adiciona el notable cambio en el staff de lanzadores, no precisamente por bajo rendimiento.

Al director del equipo, Germán “el Mago” Mesa, también se le imputan algunas malas decisiones; aunque creo que ha habido demasiados problemas que trascienden un movimiento en la alineación o la entrada o salida de un relevista. ¿Cómo entender la desmotivación evidente en la cadena de derrotas en línea? ¿Qué hizo la dirección para cambiar el rumbo de un equipo que se hundía? Al parecer no lo suficiente y por esta razón el campeón nacional de 2010 se aferra únicamente a las matemáticas para soñar con un retorno a los play offs que cada vez está más lejano. Dejaron caer los bates y ya es muy tarde para intentar levantarlos.

Vea además: Estadísticas individuales de todos los peloteros

¿Quién no le teme a José Dariel Abreu?

Los lanzadores continúan equivocándose con él y al cienfueguero José Dariel Abreu no le queda más remedio que hacerles pagar el atrevimiento. Su impresionante físico (1,91 metros de estatura y más de 200 libras de peso) apenas parece esforzarse cuando hace swing y la pelota sencillamente comienza a tomar altura y en 23 ocasiones ha sobrepasado las cercas de casi todos los estadios en Cuba.

José Dariel Abreu es la gran sensación de la pelota nacional. A sus 23 años ningún otro bateador en la 50 Serie inspira más respeto que el defensor de la primera base del equipo “más caliente” del campeonato: Cienfuegos. Abreu es líder de bateo (más de 460), también encabeza a los impulsadores, con 58 y en cuadrangulares, 23 y apenas hemos llegado a la mitad de la temporada.

Si Abreu mantuviera este ritmo (yo, realmente, lo dudo, pues todo pelotero tiene curvas en su rendimiento, además, abundarán las bases por bolas intencionales) quebraría la mayoría de los récords ofensivos. Por ejemplo, el de cuadrangulares está a la mano, pues solo le faltan 10 para sobrepasar los 32 que disparó Alfredo Despaigne; también podría alcanzar la marca de impulsadas de Alexei Bell, que es de 101. Hasta el momento José Dariel acumula 58. Incluso, el récord de average que posee Osmani Urrutia, con 469, desde 2004, también estaría en peligro, porque el cienfueguero anda por 465.

Mientras escribo estas líneas el lanzador de Villa Clara, Misael Siverio, comete la increíble estupidez de lanzarle una recta alta y por el mismo medio del home plate a José Dariel. Swing completo y la pelota se perdió en la oscuridad del jardín derecho del estadio “5 de septiembre”. Los gritos frenéticos del público demuestran la pasión que sienten por su mayor ídolo deportivo. Lástima que en Cuba (donde hemos copiado tantas cosas buenas de la pelota que se juega en otros países) los jugadores no salgan del banco a recibir un aplauso especial del público.

Grandes momentos en la última década del béisbol cubano

Santiago ¿el equipo de la década en la pelota cubana?

Santiago ¿el equipo de la década en la pelota cubana?

La primera década del siglo XXI ya casi termina y creo que sería oportuno rememorar varios de los momentos más espectaculares de los últimos diez años en la Serie Nacional de béisbol en Cuba.

La primera década del nuevo siglo comenzó en la Serie Nacional de la misma manera en que terminó la anterior: con un nuevo triunfo, el tercero de forma consecutiva, de la llamada “Aplanadora” de Santiago de Cuba, dirigida por Higinio Vélez.

Si un año antes, en 1999, los santiagueros recibieron una gran resistencia, cuando Industriales estuvo muy cerca de lograr la corona, en 2000 sucedió lo contrario, pues la “Aplanadora” ganó 62 partidos en la etapa clasificatoria y luego protagonizó la actuación más espectacular de un equipo en los play offs. Santiago ganó los 11 desafíos en las tres fases de la postemporada y no perdió ni uno solo. Es cierto que en 1997 Pinar del Río hizo lo mismo, pero solo jugó 8 encuentros.

En 2000 ni Camagüey, ni Granma ni Pinar del Río pudieron contener a una ofensiva liderada por Antonio Pacheco, Orestes Kindelán, Gabriel Pierre, Ariel Cutiño, Manuel Benavides y Reutilio Hurtado. En total, los orientales marcaron 92 carreras y conectaron 14 cuadrangulares, todo esto en 11 desafíos; mientras, su cuerpo de lanzadores también estuvo bien y Norge Luis Vera ganó 4 y Ormario Romero 2.

Un año después de ese amplio despliegue de bateo y recordemos que ya se había restaurado el bate de madera en Cuba, así que no existe la justificación del aluminio, los santiagueros obtuvieron su tercera corona; aunque no mostraron el mismo dominio que en el campeonato anterior. No obstante, tal vez muchos recuerden más la victoria de 2001, pues el quinto juego del play off final contra Pinar del Río tuvo una decisión espectacular.
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La Serie Nacional de béisbol, una historia de cinco décadas

El principal evento deportivo que se celebra en Cuba, el más seguido, discutido, querido y también criticado es la Serie Nacional de béisbol.  Creo que todos reconoceríamos la gran importancia del campeonato que durante cinco meses al año nos entretiene con nuestra principal pasión deportiva. No importa lo que suceda después: no hay nada más importante que el triunfo en el play off final del equipo de nuestra preferencia. En ese momento olvidamos algunos malos ratos y hasta los problemas que nos agobian en la vida cotidiana, porque, a fin de cuentas, ¡ganamos el título de la pelota! La Serie Nacional arriba a su versión número 50 y ante este aniversario cerrado, pues me parece oportuno recordar a los iniciadores, a los que lanzaron la primera pelota, en el ya lejano 1962.

Muchas cosas habían cambiado en la pelota cubana después de 1959. Durante dos años más se celebró la Liga profesional; pero la temporada del 60-61 enfrentó demasiados problemas. Desde Estados Unidos el comisionado de las Mayores, Ford Frick, le prohibió a los peloteros estadounidenses la participación en la Liga, porque supuestamente “no había seguridad para ellos”, realmente un argumento poco creíble.

Entonces, por primera vez en un largo tiempo, la Liga solo tuvo a jugadores cubanos en las nóminas de los 4 equipos que, desde finales de la década del cuarenta, disputaban los campeonatos, es decir, Alacranes de Almendares, Leones del Habana, Tigres de Marianao y Elefantes de Cienfuegos. Precisamente los Elefantes, dirigidos por Tony Castaño, fueron los últimos campeones. Luego llegó la recordada “Resolución 83-A del Instituto Nacional de Educación Física y Recreación” que eliminó el profesionalismo del deporte en Cuba. Esto marcó el final de la Liga.
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Un nuevo árbitro en el béisbol

Los errores arbitrales lamentablemente no fueron pocos en los play offs de la 49 Serie Nacional de béisbol y estas pifias, mostradas una y otra vez por las repeticiones televisivas, trajeron al contexto cubano la interrogante que preocupa a muchos fanáticos y especialistas, no solo de la pelota: ¿debería implementarse, como regla, el uso de la cámara lenta para revertir una decisión?

Un poco de la historia reciente de los play offs: al menos hubo tres jugadas tan polémicas que provocaron expulsiones de peloteros, curiosamente en las tres estuvo involucrado el subcampeón Villa Clara. Durante el segundo juego de su serie contra Santiago de Cuba, un jugador villaclareño fue claramente tocado por la tercera base, pero el árbitro decretó quieto; luego, en el duelo inicial de la final oriental, ante Ciego de Ávila, otro quieto controversial propició una carrera importante.

Por último y quizás la decisión más polémica de todas: en el quinto partido por la discusión del título, Alexander Malleta también fue tocado y el árbitro no vio un out evidente que le permitió a Industriales empatar el desafío minutos más tarde. El experimentado director villaclareño, Eduardo Martín Saura, protestó de forma muy airada y exigió que se revisara la repetición televisiva de la jugada.
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