Bochornoso final de la Copa Libertadores

Neymar marcó el primer gol del Santos “Esto es Sudamérica”, decían los comentaristas de Fox Sports y lamentablemente tenían razón. En el estadio de Sao Paulo no se vivía una fiesta por el muy merecido triunfo de Santos, en la final de la Copa Santander Libertadores 2011, sino que en lugar de celebraciones, los jugadores de los dos equipos compartían patadas, piñazos. Una imagen muy lamentable. Después del pitazo final ingresaron a la cancha fanáticos brasileños y allí “ardió Troya”. Ni siquiera los policías podían detener la violencia.

Los intercambios de golpes, al peor estilo boxístico, duraron casi 10 minutos. Mientras escribo estas breves líneas, los jugadores de Peñarol siguen sobre el césped, aunque ya los del Santos, al fin, celebran la victoria con sus hinchas. ¿Somos los latinoamericanos tan violentos que no podemos tener un partido tranquilo? Santos fue mucho mejor y el gol uruguayo solo aumentó la tensión de un deselance que se veía venir luego de la anotación de Neymar en el inicio de la segunda mitad. Así termina el torneo de clubes más importante de Latinoamérica. Ganó el favorito, el más completo; pero perdió el fútbol.

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