Higinio Vélez y el movimiento deportivo cubano

Higinio Vélez en el I Clásico

Higinio Vélez en el I Clásico

La noticia me sorprendió. Supuestamente el director del equipo cubano al Clásico Mundial 2009 debía seleccionarse entre los 16 hombres que día tras día, desde sus bancos, lidian con las complejidades de dirigir en la Serie Nacional.

Supuestamente. Desde que se dieron a conocer los 45 hombres que integraban la preselección comenzaron las especulaciones sobre quién ocuparía el exigente puesto. Muchos mencionaron a Jorge Fuentes, el manager más ganador desde 1959 o Víctor Mesa, aunque nunca hubiera estado al frente de la principal novena nacional.  También Antonio Pacheco y ¿por qué no? Eduardo Martín Saura quien ha guiado a Villa Clara al primer lugar de la Serie con un impresionante récord de 41 victorias.

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La elección de Miguel Ángel González

Miguel Ángel González en su época de receptor

Miguel Ángel González en su época de receptor

Era el séptimo y decisivo juego de la Serie Mundial de 1946.
Los Medias Rojas de Boston trataban de terminar con la llamada Maldición del Bambino, esa que los perseguía desde su último título mundial en 1918. Pero enfrente tenían a los Cardenales de San Luis, un rival que había sido capaz de descontar grandes desventajas en la serie y ahora, en el séptimo juego, cualquier cosa era posible.

El desafío llegó al noveno episodio con un empate a tres carreras en el marcador. Con dos outs, los Pájaros Rojos colocaron a un hombre en primera base, el veloz Enos “Country” Slaugter. El bateador en turno, Harry Walter, le hizo swing a un lanzamiento alto y conectó un fly que picó entre el jardinero izquierdo y el central. Slaughter avanzó hasta tercera, pero al llegar allí, el coach se dio cuenta que el jardinero izquierdo, Ted Williams, se había demorado en devolver la pelota al torpedero Joe Pesky y le ordenó a Slaughter que siguiera hasta el home plate.

Pesky tardó mucho en reaccionar y Slaughter fue capaz de vencer el tiro de relevo y su espectacular deslizamiento le dio el triunfo en la Serie Mundial a los Cardenales.
Mientras todos los jugadores felicitaban a Slaughter, pocos fueron capaces de reconocer que había sido el coach de tercera base, el cubano Miguel Ángel González quien había dado la audaz orden.
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