La luz en el “Latino” y las injusticias del béisbol cubano

Se hizo la luz en el estadio Latinoamericano (foto de Ricardo López Hevia) Después de una larga espera, el estadio de béisbol más importante del país, el “Latinoamericano”, ubicado en el Cerro habanero finalmente ya tiene en funcionamiento su sistema de luces. Sobre este tema hubo múltiples críticas, porque para muchos era incomprensible cómo durante dos temporadas la principal instalación beisbolera en Cuba estuvo a oscuras. La crisis económica, el bloqueo, la reducción de presupuestos aparecían siempre como argumentos en la boca de los pocos que intentaron explicar un “apagón deportivo” incompresible para los fanáticos de Industriales.

Por suerte, ya se “hizo la luz” en el Latino. Lo supe a través de una nota publicada en Facebook por el destacado fotorreportero Ricardo López Hevia. Desde la distancia de miles de kilómetros de La Habana sentí una gran tranquilidad, aunque ahora falta por ver la calidad de ese nuevo alumbrado. Ojalá los directivos no se hayan ido por la parte más barata…Esperemos, confiados, agregaría yo.

En estos días una de las tres preselecciones cubanas de béisbol ha “estrenado” las nuevas luces del Latino. Como casi siempre sucede, al elegir a los peloteros quedan fuera algunos que tuvieron una destacada actuación en la Serie Nacional. Estas injusticias provocan encendidas polémicas; aunque no siempre les presto atención, porque me parece que en esos criterios pesan demasiados los regionalismos; no obstante, al analizar los 92 nombres preseleccionados para participar en diversos torneos en el extranjero (Rotterdam, luego en Canadá, los Juegos del ALBA) creo que hubo omisiones lamentables y que han molestado y con razón a los fanáticos.

Estas son las ausencias que nadie puede entender:

Edilse Silva (Holguín): 335 de promedio ofensivo, 25 jonrones, 22 dobles y 87 impulsadas. ¿Qué le faltó a este zurdo? NADA

Yoandri Urgellés (Industriales): 359 de promedio, 26 dobles, 9 cuadrangulares, 67 impulsadas. Nuevamente vuelve a quedar fuera atleta, a quien considero entre los tres mejores bateadores zurdos de la pelota cubana.

Ciro Silvino Licea (Granma): 11 ganados, 5 perdidos, cierto, un PCL alto, 4,43; pero fue la gran estrella de un equipo muy bateador, aunque con pobre pitcheo. El veterano lanzador merecía estar en una de las preselecciones.

¿Qué criterios se siguieron para conformar estas preselecciones? ¿El rendimiento? Estos tres atletas brillaron en la 50 edición de la Serie Nacional. Después de esto, ¿alguien podría pedirle a Ciro Silvino que abandone la idea del retiro y que “luche” por su provincia? Estas decisiones, como tantas otras, dañan al béisbol cubano.

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Un ómnibus y la insoportable oscuridad del estadio Latinoamericano

¿Cuándo el Latinoamericana volverá a verse así?

¿Cuándo el Latinoamericana volverá a verse así?

El ómnibus en el que me trasladaba pasó cerca del estadio Latinoamericano. La noche ya había caído sobre La Habana y cerca de mí dos personas “conversaban”, es decir, gritaban, sus impresiones sobre el último partido entre Industriales y Santiago de Cuba, los grandes rivales de la pelota cubana.

Cuando no me queda otra opción que subirme—o me suben, a empujones—en el transporte público habanero no suelo interesarme por las conversaciones, muchas veces triviales, que se entablan a mi alrededor. Prefiero “desconectarme”, música mediante; pero esa noche quedaba poca batería en el reproductor y, sobre todo, quise escuchar de qué hablaban mis “vecinos”, porque me duele constatar que cada vez se habla menos de pelota en Cuba. Ya ni siquiera se grita y las peñas deportivas no se llenan como antes. ¿Será que los que discutían ahora están trabajando…como cuentapropistas o con el Estado?

La visita de Santiago de Cuba al Latinoamericano siempre despierta encendidas pasiones en una ciudad en la que no se sabe con certeza cuántos santiagueros la convirtieron en su casa oficial—a veces sin papeles—; sin embargo, esa noche el Latinoamericano estaba completamente a oscuras. Así se ha mantenido durante más de un año. La instalación más emblemática del béisbol en Cuba no tiene luces. Su viejo sistema quedó dañado por el paso del tiempo y durante más de un año Industriales ha tenido que efectuar todos sus partidos en la tarde. En los primeros días de 2011 observé un brevísimo reportaje por la televisión en el que se mostraban las grúas y se aseguraba que ya habían aparecido los recursos para renovar el sistema eléctrico del Gran Stadium del Cerro. El tiempo ha continuado su curso y la oscuridad esconde al principal estadio de Cuba.

El ómnibus siguió su marcha y mis “vecinos” no terminaban por llegar a un acuerdo sobre varios de los problemas fundamentales de la cubanosofía beisbolera, ¿Industriales o Santiago? ¿Paret o Germán Mesa? ¿Víctor Mesa o Javier Méndez? Y allí estaban ellos. Absortos en sus gritos, a veces ofrecían argumentos más sólidos; otras recurrían al más burdo fanatismo; pero al menos nos entretenían y a ratos, internamente, no pocos tomábamos parte por uno de los dos bandos. Atrás, envuelto en una triste oscuridad, quedó el estadio Latinoamericano.

Dicen que están trabajando sobre él y quizás para la postemporada—si Industriales lograra incluirse en ella—entonces, solo entonces, volvería a iluminarse la noche del Cerro. Tengo mis dudas; aunque me gustaría creer que será posible presenciar un partido, después de un día de trabajo, en las gradas que han extrañado la presencia de un público que, por causa del horario diurno, no tiene la posibilidad de asistir al estadio y soñar con títulos y olvidarse, por nueve innings, de las complicaciones e incertidumbres de la vida diaria.

Vea además:
La historia del béisbol contada por los estadios

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