Dallas todavía sueña con un anillo en la NBA

nowitzkianota Una vez más tuvieron ventaja (74-65) con menos de la mitad del último cuarto por jugar; pero al igual que sucedió en el 2do juego de la NBA Finals, Dallas Mavericks vino de atrás y gracias a la sangre fría de sus dos veteranos, Dirk Nowitzki y Jason Terry, volvió a dejar atónitos a los jugadores del Miami Heat, con un triunfo por 86 a 83, ante un delirante público, vestido de azul, en el American Airlines Center.

El Heat parecía encaminado a tomar la delantera por 3 a 1 en la serie. LeBron James estuvo perdido en todo el desafío; sin embargo, el liderazgo de Dwayne Wade y Chris Bush lucía suficiente. En realidad, hizo falta el aporte del autodenominado “rey” James. Entonces comenzó la remontada de los Mavs que alcanzaron la delantera por 82 a 80. En ese momento vino un gran pase de cancha a cancha, Wade capturó el balón, avanzó hacia la canasta y recibió una falta. Llegó a la línea. Si encestaba los dos tiros libres, el partido se empataba. El primero entró con “susto”; pero para sorpresa de los fanáticos del Heat, Wade falló el segundo y luego solo fue cuestión de táctica y resolución de Nowitzki.

El alemán tampoco tuvo una noche feliz, porque solo logró seis de sus 19 disparos; sin embargo, sus últimos puntos (una canasta en la que burló la defensa de Udonis Haslem) fueron decisivos. Unos segundos más tarde, Wade aprovechó un desliz de los Mavs y acercó el marcador, 84 a 83; pero uno de los “sobrevivientes” de la final de 2006, Terry, aguantó la presión y encestó los dos tiros libres que dejaron la pizarra 86 a 83. Ya no se movería más, porque con seis segundos en el reloj, el Heat no supo organizar bien su ataque final y Wade perdió el balón.

Ahora, con la serie igualada a dos partidos para cada equipo, me parece que los Mavs retoman el favoritismo, porque jugarán el quinto desafío en casa. Una victoria los pondría cerca del primer anillo en la historia de la franquicia y de seguro llegarán muy motivados a ese encuentro. Saben que un revés significaría casi el fin, porque en su arena, el Heat es muy difícil de vencer.

Para Miami el cuarto juego dejó un sabor amargo. El equipo tenía el triunfo en la mano; pero no era la noche de LeBron (ninguna en la final lo ha sido) porque solo marcó 8 puntos y perdió cuatro balones. Otra de las armas del Heat durante toda la final, los disparos desde larga distancia, tampoco funcionó ya que apenas dos de los 14 disparos entraron en el aro. Así no es posible detener a los Mavs.

Vea además:
Box score del partido Dallas 86 – 83 Miami

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