Cuba queda excluida del ranking mundial de ajedrez

Mi sorpresa fue enorme al revisar la actualización del ranking mundial de ajedrez y no encontrar a Cuba en la lista de países. ¿Qué habrá sucedido? No he leído ninguna declaración oficial, pero imagino que esto tenga relación con algún pago atrasado de la Federación cubana a la FIDE. Mientras la cuenta bancaria de la organización que dirige el ajedrez no reciba los (¿euros? ¿usd?) que exige a cada nación, pues el castigo es eliminar a ese país de la lista.

Creo que esto ha sucedido con anterioridad, así que solo me queda esperar que se produzca el pago de la cuota y Cuba vuelva a ocupar una de las primeras veinte posiciones, en las que se ha mantenido por un largo tiempo.

Curiosamente, los mejores ajedrecistas cubanos del momento, Leinier Domínguez y Lázaro Bruzón sí están incluidos en el ranking. Leinier jugó un torneo rápido en Perú; pero como estos certámenes no se reportan para el ELO, mantuvo su coeficiente de 2716, aunque cayó al puesto 31; mientras Bruzón, quien tampoco jugó ni una sola partida de forma oficial aparece en el lugar 50, con 2686.

Vea además : Listado de los mejores países [Cuba no aparece]

Anand retorna al número uno en el ranking FIDE

Sin dudas la principal noticia del ranking fue el retorno del campeón mundial, el indio Viswanathan Anand, a la primera posición, por delante del prodigio noruego Magnus Carlsen.

Estos dos hombres, tal vez los más estables en el universo ajedrecístico, han intercambiado el liderazgo en los últimos cuatro meses y esa tendencia podría mantenerse a lo largo de 2011, sobre todo porque la cancelación de importantes eventos, como el Linares y el MTel Sofía podría mantener a los jugadores de la elite alejados de los tableros, al menos en torneos oficiales.

El joven genio ganó un punto entre enero y febrero, por su actuación en el Tata Steel Chess, celebrado en Wijk aan Zee; sin embargo, con 2815 quedó por detrás de los 2817 de Anand quien también intervino en el mismo certamen y agregó seis unidades a su coeficiente, al concluir en la segunda posición, superado por el norteamericano Hikaru Nakamura.

La brillante actuación de Nakamura en Wijk aan Zee le permitió ascender hasta el octavo puesto, con 2774 puntos; mientras el ucraniano Vassily Ivanchuk, gracias a su casi perfecta labor en el torneo Gilbraltar Masters subió hasta el quinto escaño, con 2779.

Vea además: Listado de los 100 mejores ajedrecistas del mundo, según el ELO

Roberto Clemente, la trágica muerte de un genial pelotero

Roberto Clemente lo tenía todo: bateaba mejor que nadie y gracias a esta habilidad especial ganó cuatro títulos ofensivos en las Mayores; además, fildeaba tan bien que lo premiaron en 12 ocasiones con el Guante de Oro. Durante 18 años el número 21 de los Piratas de Pittsburgh maravilló al universo beisbolero. Poco importaron los ataques que la prensa constantemente dirigía en su contra, porque él no tenía pelos en la lengua y criticaba la discriminación que recibían los latinos en Estados Unidos.

En la noche del 31 de diciembre de 1972 Roberto decidió partir hacia Managua, la capital de Nicaragua, para llevar ayuda humanitaria a un pueblo todavía en estado de shock por un devastador terremoto que casi borró de la faz de la Tierra a esa empobrecida ciudad. El avión de Clemente nunca llegó a su destino final, porque cayó al Mar Caribe. Así terminó la vida del gran Roberto Clemente; aunque su Leyenda continuó creciendo.

Clemente comenzó a practicar deportes desde que era niño, en su natal Carolina, en Puerto Rico. En un inicio el chico prefería el atletismo y su brazo, que luego lo haría famoso en el béisbol, destacaba por las largas distancias a la que era capaz de impulsar la jabalina. También el muchacho corría; sin embargo, no pasó mucho tiempo para que la pelota terminara por acaparar todo el interés de Roberto.

Poco a poco su nombre fue conociéndose en la pelota amateur y más tarde con el club profesional de Los Cangrejeros de Santurce. No hubo que esperar un largo período para que sus habilidades naturales convencieran a los directivos de los Piratas de Pittsburgh, de las Grandes Ligas norteamericanas. Ellos le ofrecieron un contrato de solo 4000 mil dólares y hacia la ciudad del acero marchó el joven Clemente.

Jugar para los Piratas probablemente no fue el sueño de Roberto, pues este era un equipo mediocre de la Liga Nacional, que acumuló amplios récords negativos durante la primera parte de la década del cincuenta; sin embargo, la llegada de Clemente cambiaría por completo el rostro de la franquicia.
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