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No es una Serie Nacional para hombres viejos

Saben que ya no integrarán nunca más la selección nacional; tal vez posibles carreras como directores, en Cuba o el extranjero, parezcan aspiraciones lejanas en el tiempo y a todo esto se agrega que sus cuerpos no responden de la misma manera a los entrenamientos y las familias han crecido tanto que demandan una presencia más constante; sin embargo, Carlos Yanes y Enrique Díaz no se cansan de engañar al calendario y esa constancia de décadas los ha convertido en raros ejemplos de longevidad en la pelota cubana.

Durante 27 temporadas consecutivas Yanes se ha subido a la lomita del estadio “Cristóbal Labra” y desde allí ha sido protagonista de los mejores—también de los peores—momentos del equipo que representa a un municipio del país. Nunca pudo ganar un campeonato, solo en muy pocas ocasiones los técnicos decidieron incluirlo en alguna selección que jugara fuera del país; pero Yanes persistió en su empeño de dominar a los bateadores y demostrar que se puede ganar sin una velocidad superior a las 90 millas.

Cuando Yanes decida retirarse, su nombre aparecerá en la primera posición de no pocos departamentos en la cincuentenaria historia de las Series Nacionales. Por ejemplo, lidera los juegos lanzados e iniciados; también aparece en el primer sitio de las entradas lanzadas. Además, ningún otro pitcher ha concedido más bases por bolas que él ni tampoco nadie ha perdido más, ni ha recibido tantos cuadrangulares. Su esperado triunfo 234 le permitió igualar con Jorge Luis Valdés en la lista de máximos triunfadores, solo superados por Pedro Luis Lazo.
Entre las tardes inolvidables en la extensísima carrera de Yanes de seguro se encuentra la del 5 de marzo de 2000. En aquel entonces Villa Clara tenía a Víctor Mesa como director; sin embargo, ni las más diversas tácticas empleadas por el polémico manager pudieron descontrolar a Yanes quien lanzó el partido número 42 de cero hit-cero carrera en las Series. También es probable que el veterano lanzador nunca borre de su memoria la temporada de  1998-99, porque la Isla de la Juventud estuvo a un juego de derrotar a Industriales, en el play off final de la zona occidental.

En ese momento fallaron los abridores de la Isla—Yanes y Gervasio Miguel Govín—y así acabaron los sueños de avanzar a la primera discusión del título nacional; no obstante, esa temporada ha sido la mejor de un equipo que surgió en 1977. Las campañas más recientes de Yanes pudieran considerarse de las más complicadas, pues su selección ha tenido que renovar a un gran número de sus integrantes y esto, sin dudas, desestimula; no obstante, él ha seguido allí, ahora como relevista. Para defenderse de los bateadores le queda la sabiduría que adquirió a través de los años. Tal vez solo las ganas de ampliar, por última vez, unas marcas que parecen irrompibles lo mantengan en el montículo.

Del otro lado del golfo de Batabanó, Enrique Díaz también se resiste al retiro. Durante 24 temporadas los lanzadores y receptores han tenido que vigilarlo muy de cerca, cada vez que logra llegar a una base. Ellos saben que el hombre con un mayor número de desafíos jugados (más de 2306) y bases robadas (más de 709) no lo pensará dos veces para salir, una vez más, a la conquista de la siguiente almohadilla.

A Enriquito lo vimos llorar en el banco, después de cometer aquel error, en el noveno inning. Era 2002 y luego de la pifia del casi siempre seguro defensor de la segunda base vino el espectacular cuadrangular de Daniel Lazo que dejó fuera del play off a Industriales. Dos años más tarde—en 2004—su batazo frente al villaclareño Eliécer Montes de Oca le dio a los azules una corona que ya lucía segura; pero el hecho de que fuera Díaz quien conectara el doble decisivo tuvo un gran simbolismo. Los fanáticos de la selección capitalina, que no se cansaron de abuchearlo por el error, ahora aplaudían frenéticamente. A esos sentimientos encontrados se enfrentó a lo largo de su carrera.

Enrique tuvo la mala suerte de jugar en una etapa en la que brillaban otros jugadores de su posición e incluso en La Habana, con Juan Padilla como lógico regular, nunca le fue fácil ocupar el primer turno al bate. Él, al igual que Yanes, prefirió mantenerse haciendo lo que mejor conoce: jugar al béisbol, sin rencores por alguna injusticia que alguien pudo cometer contra él—un argumento esgrimido por varios atletas para retirarse— y con la mirada puesta en superar cuanto récord todavía esté a su alcance.

Yanes y Enrique son dos raros ejemplos de longevidad en el béisbol cubano. Diversos factores han influido para que en los 512 peloteros, inscritos por los 16 equipos que intervienen en la 50 Serie Nacional, solo 21 de ellos, apenas el 4,1%, se ubiquen en un rango entre los 35 y 40 años. ¿Qué ha pasado con los veteranos? ¿Por qué ya no nos sorprendemos ante el anuncio de un pelotero que prefiere pasar al retiro, incluso cuando no es un secreto que todavía está en perfecta forma física? ¿Qué condiciones han conducido a ese desinterés? Si se lograran responder estas preguntas, con la mayor profundidad posible y sin dejar fuera del análisis ni un elemento, entonces probablemente en el próximo lustro los más jóvenes jugadores podrían contar con los necesarios consejos de aquellos que se han mantenido por más tiempo en los terrenos.

Mientras no pocos peloteros publicitan por todas partes su retiro y luego alguien los convence—a veces no se sabe cómo— para que regresen al menos un año más a la Serie, a Carlos Yanes y Enrique Díaz tal vez haya que decirles lo contrario. Ya tienen los récords que añoraban y su hora de “colgar los guantes” parece estar muy cercana. Nos gustaría verlos marcharse de la mejor forma. No les queda nada más que demostrar y cuando en Cuba finalmente se establezca el tan añorado “Salón de la Fama”, la persistencia de estos dos jugadores sería suficiente para elevarlos a la condición de Leyendas de la pelota nacional.

Publicado en Cubasí

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3 comentarios

  1. Miguel…Que edad tiene Yanes???…..Los que nacieron en Isla de Pinos a que provincia pertenecen…?

  2. Yanes tiene 45 años y desde 1977 la Isla de Pinos le cambiaron el nombre por Isla de la Juventud, a partir de la gran cantidad de estudiantes que estaban allí, en las escuelas al campo. No es una provincia, sino un municipio con características especiales. Yanes ha jugado siempre para ese equipo y su actuación se engrandece cuando se analiza que la Isla tiene una población de menos de 70 mil habitantes….saludos

  3. Entonces isla de la juventud es un municipio autonomo……tiene mucho merito debido a la poca poblacion..Gracias Miguel y Saludos..

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