Los Seattle Seahawks y otros récords en la NFL

Brady...indetenible en 2010

Brady...indetenible en 2010

La temporada regular 2010-2011 de la NFL ya es historia y aunque me parece que fue una de las campañas menos emocionantes de los últimos tiempos, al menos se rompieron múltiples récords.

Probablemente la marca más polémicas haya sido el “título” del Oeste en la Conferencia Nacional de los Seattle Seahawks. Con una marca de 7 y 9, este equipo se convirtió en el primero en la historia desde la fusión de la NFL, en 1970, en avanzar a los play offs con un balance negativo. Pero no se podía esperar otra cosa de esa mediocre división. Los Giants y Buccaneers terminaron con 10 y 6; sin embargo, mirarán la postemporada por televisión.

OTRAS RAREZAS DE LA NFL EN 2010:
– Los Oakland Raiders concluyeron en la tercera posición del Oeste de la Americana, con 8 y 8; pero tuvieron una marca perfecta de 6 y 0 contra los rivales de su división. Esta es la primera vez desde 1970 que una selección queda fuera de los play offs, después de barrer en la división.

– Tom Brady lució imparable. Su récord de 335 pases consecutivos sin sufrir una intercepción no parece de esta era.

– ¿Alguien se atreve a mencionar a otro favorito en la Americana que no sea New England Patriots? Otra reverencia para Bill Belichick, el primer entrenador con 4 temporadas de 14 victorias.

– Los Colts estuvieron muy cerca de perderse los play offs; sin embargo, Peyton Manning “recordó” cómo lanzar sin ser interceptado y los Colts igualaron la marca de los Dallas Cowboys de nueve presencias consecutivas en la postemporada.

CALENDARIO DEL PLAY OFF DE LA NFL
EQUIPOS LIBRES EL PRIMER FIN DE SEMANA
AFC: 1. Patriots     2. Steelers
NFC: 1. Falcons 2. Bears

Primera ronda:

AFC:
6. Jets en 3. Colts (sábado 8 de enero)
5. Ravens en 4. Chiefs (domingo 9 de enero)

NFC:
5. Saints en 4. Seahawks (sábado 8 de enero)
6. Packers en 3. Eagles (domingo 9 de enero)

La despedida, ahora sí definitiva, de Brett Favre

No fue la mejor despedida para uno de los mariscales de campo de mejores resultados en las últimas décadas y un seguro candidato a ingresar al Salón de la Fama de la NFL. Sentado en el banco—en el que estuvo pocas veces a lo largo de su extensa carrera de 20 temporadas—, con una gorra y la mirada perdida en el terreno de juego, Brett Favre anunció, y ahora sí le creemos, que había llegado la hora de decir adiós.

De acuerdo, ya habíamos escuchado palabras similares en 2008 y 2009. En ambas ocasiones regresó a los estadios, con los Jets de Nueva York y los Vikingos de Minnesota; pero después de una pobre campaña, en la que incluso perdió su increíble récord de 297 aperturas consecutivas—esta marca es irrompible—no creo que nadie se atreva a decir que Favre intentará otro retorno a la cada vez más competitiva—y peligrosa—NFL.

El domingo 2 de enero, todos esperábamos que al menos saliera, una vez más, a recibir el snap y liderar a su último equipo, los Vikingos, a otra remontada, de las que nos acostumbró Favre, en el desafío ante los Detroit Lions. Pero esa etapa ya es parte del pasado. Los Vikingos se despidieron de su desastrosa campaña con una derrota y Favre salió entre aplausos, aunque sin tocar el ovoide. Lástima que las lesiones finalmente hayan dominado al gigante que se repuso, siempre con rapidez, a los más fuertes golpes; aunque con 41 años el cuerpo, lógicamente, no responde de la misma manera.

En realidad, Brett Favre no necesita demostrar nada.  Se retira con un anillo de Súper Bowl, con los Packers, en 1997 y sus números fueron espectaculares: líder en victorias, 186; en yardas, 71 838; en pases de touchdowns, 508; en intentos de pases, 10169; en pases completados, 6300 y también en intercepciones, 336.

¿Mi recuerdo más preciado de Favre? Creo que fue en una derrota. En el Súper Bowl XXIII, en 1998,  el duelo entre John Elway y Brett fue espectacular. El número 4 de los Packers lanzó tres touchdowns y estuvo cerca de ganar otro anillo, pero Elway construyó el drive decisivo que culminó Terrell Davis y dio la corona a los Broncos; no obstante, Favre se lució. Yo tenía 16 años cuando aquello, pero no me canso de mirar las repeticiones de las mejores jugadas de ese desafío. Otro recuerdo, más cercano en el tiempo, fue en el partido de Conferencia de la temporada anterior. Los Vikingos y los Santos de Nueva Orleans llegaron al tiempo extra e inexplicablemente el veterano Favre perdió la sangre fría y lanzó un paso que fue interceptado con facilidad. El resto de la historia la conocemos: Drew Brees condujo a los Santos al título.

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