Los grandes futbolistas regresan a casa

En 1999 lo reconocieron como el mejor jugador del mundo; pero una década después, con 38 años y muchísimas menos habilidades, el futbolista Rivaldo ha seguido el camino que abrieron tantos otros de sus coterráneos (Romario, Ronaldo, Ronaldinho) y acaba de firmar con el club Sao Paulo, de la Liga brasileña.

El retorno al país más futbolero del mundo parece ser la última opción de aquellos jugadores que, sencillamente, ya no pueden rendir en Ligas más “competitivas” y deciden pasar los últimos años de su carrera en un lugar donde tienen asegurada la idolatría de un público que los vio crecer como futbolistas; luego se resignó a verlos partir hacia Europa y durante años los siguió por televisión; además, los “desahuciados” retornan con la esperanza-confianza de agregar decenas de miles de reales a sus cuentas bancarias. Por ejemplo, Rivaldo cobrará cerca de 60 mil dólares cada mes.

¿Será este el destino final de Kaká, Luis Fabiano y otras estrellas brasileñas? Probablemente; aunque si yo fuera un fanático del fútbol brasileño no me sentiría bien al tener en mi equipo a un hombre que apenas es una sombra de lo que una vez fue, a un hombre que retorna…porque no le queda otra opción.

Nakamura, un campeón inesperado en Wijk aan Zee

Anand, Carlsen o Aronian. Cualquier de estos tres jugadores, que ocupan las tres primeras posiciones del ranking mundial de ajedrez, parecía tener las mayores opciones de ganar el torneo de Wijk aan Zee, categoría XVIII, con un ELO promedio de 2740 puntos; sin embargo, la realidad frente al tablero fue diferente y el estadounidense Hikaru Nakamura, de 23 años, rompió todos los pronósticos y con 9 unidades de 13 posibles ganó el certamen, considerado el primer Gran Slam de la temporada ajedrecística.

Nakamura comenzó muy inspirado el torneo y este espectacular arranque le permitió resistir la presión que le impusieron Anand, Carslen, Aronian y Kramnik. La última ronda prometía mucho, pues Anand sabía que un triunfo sobre Ian Nepomniachtchi y un empate de Nakamura los igualaría en la cima (y compartirían el premio en metálico). Además, Carlsen y Aronian tenían opciones; pero la paz reinó en la ciudad holandesa y ninguno de los que luchaban por la corona pudo inclinar el rey de sus contrarios.

El repunte de Carlsen no le bastó para repetir el triunfo del año pasado. Su revés ante Nepomniachtchi, cuando faltaban tres rondas, eliminó sus últimas posibilidades. Anand y Aronian volvieron a demostrar que son los jugadores más difíciles de derrotar en el mundo (aquí me gustaría incluir a Kramnik) y concluyeron invictos, aunque la gran cantidad de tablas no fue una señal positiva.

La gran sorpresa del evento quedó reflejada en el fondo de la tabla de posiciones: el ruso Alexander Grischuk, número 7 del orbe, por su ELO de 2773, jugó horriblemente y apenas logró 4,5 puntos. Peor fue la situación del español Alexei Shirov. En 2010 finalizó en la segunda posición en Wijk aan Zee. Doce meses más tarde mostró un nivel completamente diferente: última plaza, con solo una victoria y ¡siete derrotas!

Vea además:
Tabla final de posiciones en Wijk aan Zee
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El baloncesto cubano y el sueño olímpico

La noticia ha sido una de las más agradables para el deporte cubano en 2011: el equipo masculino jugará el preolímpico de baloncesto, previsto para celebrarse en Mar del Plata, Argentina, entre el 30 de agosto y el 11 de septiembre. ¿Pronóstico para la selección? Probablemente concluya en la última posición de su grupo y tal vez en determinados desafíos la superioridad de los rivales se traduzca en diferencias de más de 20 puntos. En realidad, poco importa el resultado, al menos en este preolímpico.

Después de más de una década con muchísimas más penas que glorias, el baloncesto cubano necesitará un largo período de tiempo para intentar acercarse al nivel que tiene este deporte en Latinoamérica. Ni hablar del nivel mundial. Escribo estas líneas con cierta tristeza porque guardo en mi memoria (no en la flash) una etapa prometedora para Cuba, que podría situar desde mediados de los años noventa hasta el 2001, cuando la generación que lideraban Lázaro Borrell, Ángel Oscar Caballero, Judith Abreu y los hermanos Herrera [Roberto Carlos y Ruperto] era capaz de vencer a Puerto Rico, con Piculín Ortiz como centro.

Aquellos eran los tiempos en que la Liga Superior de baloncesto atraía a las gradas de la sala “Ramón Fonst” [en La Habana], “Amistad” [en Villa Clara] o “Alejandro Urgellés” [Santiago] a miles de personas, que seguían muy de cerca la actuación de Capitalinos, Orientales o Centrales. Casi nadie recuerda esos torneos; pero durante un lustro despertaron un enorme interés entre los fanáticos.

¿Cómo olvidar la presencia de Cuba en el Mundial de Toronto, en 1994? ¿Y el triunfo sobre Puerto Rico, en el Centrobásquet, efectuado en La Habana? Sin dudas son momentos esenciales del baloncesto nacional; aunque apenas queden imágenes de ese equipo, porque la desmemoria, ya sabemos, es muy dañina. Esto ocurrió una década atrás, ¿qué decir del equipo que obtuvo la histórica medalla de bronce, en los Juegos Olímpicos de Múnich, en 1972? Sería interesante preguntarle a las nuevas generaciones por los nombres de algunos integrantes de esa selección. Quizás no conozcan ni a uno solo.

Entonces, ¿qué le pasó al baloncesto cubano en el siglo XXI? Muchos jugadores partieron a probar fortuna en los más diversos sitios. Borrell incursionó, sin mucha suerte, en la NBA; mientras, el desarrollo de nuevos talentos en la Isla quedó truncado. Retrocedimos tanto que el solo hecho de participar en el Preolímpico de Mar del Plata es ya un triunfo. Los contrarios en la ciudad argentina serán fortísimos: Brasil, Venezuela, Canadá y República Dominicana. Todavía no se conoce si estos equipos llevarán a los atletas que juegan en la NBA; pero con el talento de sus ligas locales sería más que suficiente para derrotar a Cuba. Entonces, la aspiración cubana en el preolímpico se reduce a una sola: adquirir experiencia. Y eso, en el panorama del deporte en la Isla, en 2011, no es poco.

¿Quién no le teme a José Dariel Abreu?

Los lanzadores continúan equivocándose con él y al cienfueguero José Dariel Abreu no le queda más remedio que hacerles pagar el atrevimiento. Su impresionante físico (1,91 metros de estatura y más de 200 libras de peso) apenas parece esforzarse cuando hace swing y la pelota sencillamente comienza a tomar altura y en 23 ocasiones ha sobrepasado las cercas de casi todos los estadios en Cuba.

José Dariel Abreu es la gran sensación de la pelota nacional. A sus 23 años ningún otro bateador en la 50 Serie inspira más respeto que el defensor de la primera base del equipo “más caliente” del campeonato: Cienfuegos. Abreu es líder de bateo (más de 460), también encabeza a los impulsadores, con 58 y en cuadrangulares, 23 y apenas hemos llegado a la mitad de la temporada.

Si Abreu mantuviera este ritmo (yo, realmente, lo dudo, pues todo pelotero tiene curvas en su rendimiento, además, abundarán las bases por bolas intencionales) quebraría la mayoría de los récords ofensivos. Por ejemplo, el de cuadrangulares está a la mano, pues solo le faltan 10 para sobrepasar los 32 que disparó Alfredo Despaigne; también podría alcanzar la marca de impulsadas de Alexei Bell, que es de 101. Hasta el momento José Dariel acumula 58. Incluso, el récord de average que posee Osmani Urrutia, con 469, desde 2004, también estaría en peligro, porque el cienfueguero anda por 465.

Mientras escribo estas líneas el lanzador de Villa Clara, Misael Siverio, comete la increíble estupidez de lanzarle una recta alta y por el mismo medio del home plate a José Dariel. Swing completo y la pelota se perdió en la oscuridad del jardín derecho del estadio “5 de septiembre”. Los gritos frenéticos del público demuestran la pasión que sienten por su mayor ídolo deportivo. Lástima que en Cuba (donde hemos copiado tantas cosas buenas de la pelota que se juega en otros países) los jugadores no salgan del banco a recibir un aplauso especial del público.

Hecho insólito en la pelota cubana

Imaginen este estadio cubierto de niebla, en la noche

Imaginen este estadio cubierto de niebla, en la noche

El béisbol tiene la capacidad de sorprenderte. No importa cuántos partidos uno haya observado a lo largo de su vida, siempre queda la sensación de que nadie ha logrado verlo todo. Por ejemplo, en estos tiempos de lluvias constantes en Cuba, las suspensiones por terrenos de pelota pobremente preparados para resistir aguaceros de solo 10 minutos han sido constantes. Nada de qué asombrarse; pero… ¿un partido suspendido por niebla? Eso sí que fue algo completamente nuevo para mí y acaba de ocurrir en el juego entre Villa Clara y Cienfuegos, en el estadio “5 de septiembre”.

El desafío marchaba igualado a cuatro carreras, en el noveno capítulo. La televisión cubana transmitía en vivo y una nube blanca (la niebla ¡por supuesto!) no dejaba ver la pelota. La lógica decisión de los árbitros fue detener el partido…y declararlo sellado, hasta nuevo aviso, es decir, hasta mañana.

Quizás este juego clasifique como el segundo más raro que he visto, solo comparado con aquel, en el “Cándido González”, de Camagüey, cuando el director Víctor Mesa discutió con tanta vehemencia frente a los árbitros que estos declararon el desafío como “forfeit”, contra Villa Clara.

CINCO HOMBRES LLEGAN A 200 JONRONES… EN MENOS DE DOS SEMANAS
Otro hecho curioso fue el arribo de dos peloteros más al “club de los 200 jonrones” en las Series. La curiosidad aumenta, pues ambos son receptores: el pinareño Yosvani Peraza y el santiaguero Rolando Meriño.

El veterano cátcher oriental, sobre el que me parece se ha sido muy injusto a la hora de incluirlo en los equipos nacionales, también disparó su doble número 383 y pasó a liderar este departamento en las Series; no obstante, aunque este fue un día inolvidable para Meriño, quien ya anunció su retiro definitivo al final de la actual temporada, Santiago de Cuba perdió el partido ante Matanzas. Cosas de la pelota…

La era de los prodigios

Illya Nyzhnyk, un prodigio de 14 años

Illya Nyzhnyk, un prodigio de 14 años

Illya Nyzhnyk aparenta tener menos de 14 años. Quizás cuando su infantil rostro aparece en la sala de juego muchos piensen que sea solo un chico más, interesado en conocer a los ajedrecistas que intervienen en el fortísimo torneo que anualmente se celebra en la ciudad holandesa de Wijk aan Zee; pero la realidad es impactante: el ucraniano es el Gran Maestro más joven del mundo en la actualidad y su rápido desarrollo prueba que vivimos en una verdadera era de prodigios.

El ajedrez es un deporte diferente, por múltiples razones, entre ellas que no resulta extraño que los jóvenes derroten con frecuencia a los adultos.  La historia recoge diversos ejemplos de chicos prodigios, entre ellos el cubano José Raúl Capablanca, campeón nacional a los 11 años y los estadounidenses Samuel Reshevsky y Bobby Fischer quienes impresionaron a sus profesores y rivales desde edades muy tempranas. Ellos fueron casos sobresalientes; pero muy aislados.
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Nakamura perdió el paso y casi recibe jaque mate

El juego de Magnus Carlsen ha despertado no pocas dudas en el torneo que se celebra en Wijk aan Zee. Los argumentos parecían convincentes: perdió una horrible partida ante el “holandés” Giri y contra Erwin L’Ami dejó escapar una combinación que lo hubiera llevado a una victoria más rápida.

No obstante, como ha sucedido en los últimos tiempos, el prodigio tiene la capacidad de sobreponerse a los problemas y en la octava ronda del evento, categoría XX y primer Gran Slam del año, aplastó de forma brillante al hasta entonces líder en solitario, el norteamericano Hikaru Nakamura.

Carlsen hizo de todo en la partida, pues se lanzó de lleno al ataque y entregó dos piezas que lo llevaron a una posición ganadora. Nakamura tuvo el buen tino de felicitar a su rival, porque en la siguiente jugada recibiría el jaque mate. Este triunfo propició el ascenso del noruego al tercer lugar del evento, igualado con otros tres jugadores y a solo medio punto de Anand y Nakramura. Quedan todavía 5 rondas, tiempo suficiente para que el prodigio descuente la mínima diferencia.

Por lo general Carlsen recibe la mayor cobertura mediática y en Wijk aan Zee no ha sido la excepción; sin embargo, quizás lo más llamativo para mí ha sido el juego del indio nacionalizado holandés Anish Giri, de solo 16 años quien ya acumula dos triunfos y solo ha inclinado su rey en una ocasión. La parte negativa es para el ruso Alexander Grishuk (con un ELO de 2773), “cómodamente” instalado en la última posición, sin victorias y tres derrotas.

Vea además:
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Tabla de posiciones del Wijk aan Zee 2011

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