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Matices ante una invicta Copa Intercontinental

Un festejo largamente esperado

Un festejo largamente esperado

El triunfo invicto en la última Copa Intercontinental, impulsado por las brillantes demostraciones de los lanzadores y los múltiples liderazgos individuales, fue una excelente noticia para el béisbol cubano; sin embargo, la euforia ante este ansiado éxito en un evento internacional debería estar acompañada de análisis más profundos sobre el desempeño de la selección nacional.

La última vez que Cuba ganó un torneo importante sin perder un juego ocurrió cinco años atrás: en el Mundial de Holanda, en 2005. Luego sucedieron muchísimas cosas, muy pocas agradables, especialmente relacionadas con el partido final.

Algo parecía fallar en esos momentos de máxima tensión y por siempre se recordarán los fracasos en juegos decisivos ante Japón (primer Clásico Mundial), Corea del Sur (Olimpiada de Beijing) y Estados Unidos (Mundiales de 2007 y 2009). La experiencia más reciente, el pre-Mundial de Puerto Rico, también incluyó otro revés cubano en el desafío por el título, frente a República Dominicana.

En Taichung, sede de la Copa, la discusión de la medalla de oro tuvo como protagonistas a los mismos equipos de 2006 y una vez más la selección nacional fue superior a Holanda, gracias a un trabajo impecable de Miguel Alfredo González, el relevo de Jonder Martínez y dos batazos oportunos de Yorbis Borroto y Alexei Bell. La celebración de los jugadores alrededor del montículo era una imagen largamente esperada y, por tanto, es lógico que se disfrute en todo el país el onceno éxito en las Copas Intercontinentales; sin embargo, varias cosas fallaron en la urbe de Taipei de China.

Lamentablemente la despedida de la Copa apenas reunió a equipos de nivel. ¿Mal trabajo de la Federación internacional? ¿Desinterés de los países de mayor tradición? No parece haber una respuesta concluyente; pero, sin dudas, la pobrísima calidad de al menos cuatro selecciones le hizo un gran daño a la credibilidad del evento. Hong Kong, República Checa, Tailandia e incluso Nicaragua mostraron poco y contra ellos se vivieron prácticas de bateo que alteraron los promedios ofensivos, entre ellos los de la selección cubana.

Además, ni Corea del Sur ni Japón llevaron a peloteros importantes. Quizás a esas Federaciones no les importó el torneo o tal vez no pudieron convencer a los equipos de sus fortísimas Ligas profesionales para que “cedieran” durante una semana a varios jugadores. El evidente desnivel y la actuación de Taipei incidieron en las tristes vistas panorámicas de los estadios vacíos. Incluso en la final la concurrencia no sobrepasó a los 500 asistentes.

Una rápida mirada a los medallistas de la Copa es suficiente para comprender que este fue un torneo muy atípico. Nunca en la historia del béisbol internacional dos equipos europeos habían subido al podio. El progreso de Holanda en la última década ha sido impresionante e Italia nunca estuvo incluida entre las favoritas; sin embargo, en Taichung lució muy bien y dejó fuera de las medallas a los locales.
Para Cuba la XVII Copa Intercontinental fue mucho más complicada de lo esperado. Después del descalabro en el pre-Mundial, con tres derrotas y un mal desempeño ofensivo y a la defensa, la dirección del béisbol nacional realizó algunos cambios en la nómina. Quedaron fuera peloteros con bajos rendimientos; mientras alrededor de Frederich Cepeda se levantaron los más diversos comentarios y todavía no se ha dado a conocer una versión definitiva sobre las causas reales que motivaron su salida del equipo que asistió a Taipei de China.

El veterano director Eduardo Martín Saura tuvo que enfrentar una fuerte presión, pues algunas de las decisiones tomadas en Puerto Rico por el cuerpo de dirección —integrado por varios técnicos—no fueron bien acogidas por la afición y los especialistas. En la Copa el villaclareño estuvo más acertado en la conformación de su alineación; aunque en determinados momentos pudo haber utilizado con mayor frecuencia a los bateadores zurdos. No obstante, sí rotó a los jugadores y llevó a la banca, cuando fue necesario, a Michel Enríquez, envuelto en una temporada muy inestable.

Las estadísticas finales de la Copa no demuestran lo que realmente sucedió en los terrenos. La mayoría de los bateadores cubanos concluyó con promedios superiores a 350; pero esto no se tradujo en carreras anotadas. Si se descontaran los festivales de batazos ante equipos “poco experimentados” como República Checa y Hong Kong, entonces se podría apreciar que en ninguno de los otros seis triunfos la ofensiva ofreció a los lanzadores una ventaja superior a las tres carreras.

La incorporación de Giorvis Duvergel como primer bate fue esencial en el triunfo; pero una vez más se notó la poca utilización de tácticas más agresivas por parte de la dirección. El viento sopló casi todo el tiempo en contra de los bateadores, así que no abundaron los cuadrangulares—solo siete—; aunque el principal problema de la selección no fue colocar a los jugadores en bases…sino impulsarlos. La falta de oportunidad resultó un elemento característico en la mayoría de los desafíos.

Miguel Alfredo...brillante en la final

Miguel Alfredo...brillante en la final

Si los bateadores fallaron en sus repetidos intentos por impulsar suficientes carreras, los lanzadores brillaron desde el montículo. El trabajo de Miguel Alfredo, en el partido por el título ante Holanda, ha sido uno de los mejores de todos los tiempos; además, otros tres habaneros, Yuliesky González, Jonder Martínez y Yadier Pedroso apenas permitieron libertades a los rivales. El juego perfecto—su segundo del año—de Dalier Hinojosa quizás no haya recibido toda la atención porque el rival era Hong Kong; sin embargo, en décadas de presencia continua en eventos internacionales, ante contrarios parecidos a este o Sri Lanka, nunca antes un lanzador cubano había logrado dos actuaciones perfectas.

A pesar de los buenos resultados de los lanzadores, también llamó la atención las pocas responsabilidades recibidas por Norge Luis Vera, Vladimir García y Robelio Carrillo, el único relevista zurdo, con solo una entrada de labor.

El triunfo cubano puede analizarse desde muchos puntos de vista. Por un lado parece injusto considerar de poco valor el éxito, por el pobre nivel de algunos rivales. Cuba llevó a su principal equipo.  Si los demás no lo hicieron, pues entonces esa es una situación que deberían valorar las Federaciones nacionales. Al mismo tiempo, una euforia desmedida, por un triunfo largamente añorado, pudiera ser también dañina, ya que no todas las cosas salieron bien en Taichung y el fracaso en Puerto Rico está muy cercano en el tiempo. La medalla de oro en la última Copa Intercontinental merece elogios; pero siempre con la mirada puesta en los cambios, modificaciones, readaptaciones para que en el siguiente torneo, cuando la selección cubana enfrente a contrarios que le exijan más, sea capaz de repetir el abrazo final en el montículo, en señal de victoria.

Publicado en Cubasí

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7 comentarios

  1. Yo creo que Cuba debio llevar un equipo de jovenes prospectos para que ganen experiencia y dejar la burbuja del triunfalismo en torneos de segunda clase…

  2. Un buen ejemplo es que acabo de ver perden en 4 aguerridos sets a las cubans en Volley ball contra USA….y es un equipo joven…me impresiono la Carcaces…..tiene futuro el equipo Cuba…y presente…

  3. Saludos reiterados…Antes del inicio del Mundial el técnico Gala habló de “concluir entre los 6 primeros lugares”, pero no era un secreto que ese equipo, joven, inexperto, en realidad pasaría mucho trabajo para culminar entre los 8 primeros. El terreno lo demostró, pues las chicas cedieron en partidos cerrados, pero derrotas al fin, ante Croacia y Alemania. Les faltó poco para ceder ante Kasajastán; sin embargo, se han recuperado y el éxito ante Tailandia fue muy bueno. En el partido de hoy contra Estados Unidos la imagen de la selección mejoró, pues las norteñas eran amplias favoritas, invictas, ganadoras del Grand Prix. No obstante, los 3 fracasos prácticamente condenan al equipo a luchar por los lugares del 8 al 12, y esto en caso de tener una segunda etapa más completa. Kenia Carcacés ha levantado enormemente su nivel a partir del 2do juego y en el equipo hay talento, pero falta un largo camino para pensar en ellas como medallistas

  4. El problema del equipo fue utilizar en el incio el 5-1 con Yanelis Santos de pasadora cuando esta apenas tuvo tiempo de adaptarse al nuevo esquema. Todos los tirunfos han ocurrido luego de cambiarse de nuevo al 4-2. Creo que el 5-1 debe ser el futuro del equipo pero con una etapa de transito más lenta y sobre todo en torneos menores donde haya un mayor margen de improvisación.

  5. Saludos Yudivián! Después de leer los resúmenes del partido contra Holanda y la “falta de comunicación” que señalaron los reportes de prensa, pues entonces me parece que los problemas de las cubanas van más allá de un “5-1” o un “4-2”. Pasa por la falta de experiencia, la falta de un liderazgo en la dirección. No puedo entender cómo es posible que ante un rival que está ahora mismo supuestamente a su nivel se pierdan dos sets con apenas ¡12 puntos! Creo que es una de las derrotas más apabullante de los últimos tiempos. No importa el set ganado, sencillamente sobre la cancha hubo un equipo descoordinado y aunque por lo general las llamadas “Morenas del Caribe” han sabido sobreponerse a dificultades…este equipo no tiene nada que ver con las “Morenas” de antaño, por tanto, probablemente ni siquiera avancen a discutir un puesto entre el 5to y el 8vo.

  6. Pues si es muy triste ver las actuaciones del que fue, con otra generación, el equipo que más admiré. No se entiende nada de su funcionamiento en el terreno. Las veo terminando con suerte en el lugar 9 o 10.

  7. Yudivián ! Con muchísima suerte terminarán en el noveno lugar…pero no se le puede pedir más a ese equipo…recuerda que hace 2 años no participar en el Grand Prix, además, Nancy Carrillo se “retiró”, Yanelys Santos ha estado lesionada casi todo el tiempo, Rosir Calderón es mamá. A eso súmale los continuos cambios de dirección, la muerte inesperada de dos ex-coaches en muy corto plazo y tienes argumentos suficientes para comprender el atraso y la mala imagen que ha dejado el equipo en el Mundial japonés. De todas formas, creo que realmente hay talento allí, pero no me parece que se puedan esperar resultados para la Olimpiada de 2012.

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