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Récords poco creíbles en la pelota cubana

Yuliesky Gourriel podría romper el récord nacional de jonrones e impulsadas...con bate de grafito

Yuliesky Gourriel podría romper el récord nacional de jonrones e impulsadas...con bate de grafito

Unos días atrás, cuando le pregunté a un colega con el que compartí las aulas universitarias, sobre qué pensaba de la reacción del equipo Industriales en la actual temporada de la pelota cubana, recibí una respuesta desconcertante: “no estoy siguiendo la Serie Nacional”. Por supuesto que eso no era lo que yo esperaba escuchar y recordé, al menos por unos segundos, las disputas que sostuvimos por más de cinco años en la Universidad, él por ser un furibundo fanático industrialista y yo por seguir aferrado a Villa Clara, mi equipo de siempre.

Ese encogimiento de hombros, en señal de desinterés hacia lo que es, indudablemente, el principal espectáculo deportivo en Cuba me preocupó y de cierta forma, y sin mirarme en el espejo (como tanto hace Lindoro Incapaz, ese personaje de la televisión que quedará para la posterioridad como el mejor retrato de la burocracia acomodada que hoy persiste en la sociedad cubana) comparé mi propio interés hacia la Serie Nacional y dolorosamente tuve que admitir “mi mismo, a mí tampoco me interesa tanto ya”; aunque si alguien me preguntara sería capaz de relatar algunas de las cosas que más me han impresionado—para bien o mal—de la 49 edición de la Serie.
No es necesario un profundo análisis estadístico para comprobar que varios de los récords ofensivos quedarán rotos en 2010. Por ejemplo, si se mantiene el ritmo actual—y nada parece indicar lo contrario—se romperá la marca de más cuadrangulares en una temporada. Ya sabemos que el jonrón puede ser el momento más espectacular de un juego; pero cuando se convierte en algo muy habitual, pues pierde su encanto. Eso está sucediendo en la 49 Serie. Es cierto que la disputa entre Yuliesky Gourriel y José Dariel Abreu por el liderato y el posible rompimiento del récord de jonrones impuesto por Alexei Bell en 2007 resulta interesante; sin embargo, tengo varias preguntas: ¿a alguien se le ha ocurrido señalar que el bate utilizado en esta Serie ha sido, mayoritariamente, de grafito? ¿Alguien se ha ocupado en calcular cuánto aumenta la distancia recorrida por la muy viva pelota Mizuno 150 al establecer contacto con el grafito y no la madera?

No es un secreto que la crisis económica ha golpeado con mucha fuerza al deporte cubano y el béisbol, a pesar de contar con un mayor presupuesto, también lo ha sentido: de los ocho partidos de cada jornada, solo uno se ha jugado en horas de la noche, tal y como sucedió en los peores momentos del Período Especial en la década del noventa; además,  las emisoras provinciales de radio, por primera vez en más de una década, no han podido seguir a sus equipos y ni hablar de las múltiples transmisiones televisivas con las que soñé en algún momento entre 2007 y 2008.

Todo esto se puede entender, pero ¿grafito en lugar de madera? Ya sé que los bates son cada vez más caros y todos los argumentos que pueden esgrimir los economistas; no obstante, me rehúso a creer que no se pudieron conseguir bates de madera para los 16 equipos de la Serie Nacional. Entonces, tenemos una enorme cantidad de jonrones, ¿mejores bateadores o peores lanzadores? Me parece que la segunda opción luce más real.

Por tanto, no es muy difícil comprender que en 2010 se dispararán la mayor cifra de jonrones en la historia de la pelota cubana. Probablemente Gourriel, envuelto en una campaña magnífica, supere a Bell, tanto en jonrones como en carreras impulsadas; pero el problema no está en Gourriel quien ha demostrado—sobre todo en Cuba—que está por encima del nivel de otros bateadores; en realidad, mi preocupación está en los demás hombres que con un bate diferente de seguro no pasarían de 10 vuelacercas.

Escribo sobre el bate para no adentrarme mucho en los lanzadores. Muchos me han hablado de las deserciones. Ok, les digo, es cierto que el número de peloteros que ya no están en Cuba ha crecido en los últimos meses; sin embargo, una vez más me niego a cargar toda la responsabilidad a este problema. No puedo tampoco ocultar mi total desconcierto al ver cómo quien era considerado el mejor cerrador de Cuba, el avileño Vladimir García, de la noche a la mañana, por obra y gracia de la “necesidad del equipo” pasó de relevista a abridor.

Otra vez las improvisaciones, otra vez el pensamiento del presente y la poca visión del futuro. ¿Resistirá el poderoso brazo de Vladimir García el súbito cambio de rol? Ojalá; pero tengo mis dudas, porque está más que demostrado que un jugador entrena para una determinada acción y en su caso era lanzar, con la mayor velocidad posible (rectas sostenidas por encima de 94 millas), durante una o dos entradas, no nueve.

Tal vez en la temporada 2010 se impongan también otros récords nada agradables: el del mayor número de indisciplinas y lesiones fuera de los terrenos. La lista de peloteros involucrados en indisciplinas y tontos accidentes que los alejaron del juego diario es, tristemente, larga.

“Los estadios están vacíos”, me dijo por último mi amigo, antes de que comenzáramos a hablar de goles en la Liga española, movimientos ajedrecísticos de Leinier Domínguez o grandes contratos de Grandes Ligas. Coincidí con él. Esta temporada, por primera vez en mucho tiempo, no he ido ni siquiera a un juego en el estadio Latinoamericano.

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3 comentarios

  1. Saludos…ante todo kisiera disentir en dos aspectos a los ke hace referencia en el articulo y debatir de otro. En primera, el record de jonrones en series nacionales esta en poder del granmense Alfredo Despaigne con 32, el de Alexei Bell de 31 es de la serie antepasada. En segundo lugar creo que aunque se den 20 jonrones en un juego no perderian su emocion. Son para el beisbol como el gol para el futbol, o si no preguntenle a los estadounidenses cuando la poca afluencia a los estadios comenzaba a amenazar fue gracias a hombres de la talla de Hank Aaron, Mark McGwire, Barry Bonds o Sammy Sosa (con dopaje o sin dopaje) que se rescato el amor y la pasion por el beisbol. Lo otro es loreferente a los bates. El ridiculo nos esta siguiendo demasiado de cerca ultimamente. En varias ocasiones he visto publicaciones acerca de fabricantes artesanos de bates cubanos por el valor de 10 pesos MN. Por ke el Inder no recurre a dichos artesanos?, se volveran ricos por vender bates? La pregunta creo que es retórica. Un saludo y manten tu blog, me gusta mucho lo diverso y la buena calidad ke tiene

  2. Saludos…Realmente, como señala, la marca nacional de cuadrangulares es del granmense Alfredo Despaigne, con 32, lograda el último día de juego de la 48 Serie Nacional. Ya sabemos que Despaigne tuvo un año espectacular, no solo en Cuba (recordemos su marca de vuelacercas en la Copa Europa) y en la actual temporada comenzó al mismo ritmo; pero luego decayó y fue sobrepasado por José Dariel y Yuliesky. Ahora, no creo que la enorme cantidad de jonrones sea beneficiosa para el espectáculo de la pelota cubana, sobre todo porque no son creíbles, es decir, se unen una serie de factores: bate parecido al aluminio, juego en estadios de municipio (menos cada vez) con las medidas reglamentarias, pobrísima calidad del pitcheo, entonces tienes a decenas de peloteros con más de 15 jonrones y eso no me parece bien. En cuanto a lo de McGwire y Sosa, sí, cierto, “devolvieron el interés de los fanáticos hacia el juego, después de la huelga del 94”; pero, ¿qué pasó cuando se supo que los dos estaban más que dopados? Pues nadie cree en esos 70 vuelacercas, ni mucho menos en los 73 de Bonds, por tanto, si en 1998 o 2001 los “felicitaban” por reconquistar el “amor de los fanáticos hacia el béisbol”, en 2010 sucede todo lo contrario.
    Lo de los bates cubanos en mi opinión se debe a un mal trabajo de la Comisión. Es muchísimo más barato darle la materia prima a estos artesanos (brillantes, por cierto) que salir al mercado internacional a comprarlos o caer en los de grafito; esto lamentablemente sucede también con otras disciplinas y nadie ofrece una explicación…

  3. Coincido…solo decia lo de los jonrones en las grandes ligas porke si es muy cierto ke rescataron el amor al beisbol, lo del dopaje viene de ahora y es muy cierto ke resta enorme credibilidad y amenaza nuevamente con desarmar el muñeco por la cruzada antidoping llevada a cabo por George Mitchell, estoy totalmente de acuerdo en ek el publico se siente “traicionado” por sus idolos, pero seamos claros para akellos ke lo vivieron, era enorme el sentido de satisfaccion al ver esas enormes cantidades de jonrones, esos batazos descomunales, esos peloteros ke simulaban super hombres. La emocion de akellos momentos a los fanaticos no se la frenaba nadie. Ahora, si estoy totalmente de acuerdo en ke son unos tramposos, pero seamos claros, kien en su lugar no lo hubiera hecho? Apartandonos de la politica llevada a cabo por el mundo entero pero sobre todo aki en nuestro donde nos proclamamos un paradigma en materia antidoping, esos hombres hicieron lo ke cualkiera de nosotros hubiera hecho para rendir más. OJO, no digo ke este bien hecho, de hecho lo hallo altamente censurable, sencillamente ke son al igual ke nosotros seres humanos victimas de una sociedad y una industria del deporte ke te exprime y te exige hasta los limites humanos y esos limites son precisamente la diferencia entre ser una estrella y tener lo ke kieren tener(dinero, fama) o no. Saludos…luego te comento algo acerca de lo de los bates y lo “otro”

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