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Puños cubanos golpearon al vacío en Mundial de boxeo

Roniel Iglesias, único campeón cubano en Milán

Roniel Iglesias, único campeón cubano en Milán

Nunca antes en la historia Cuba había obtenido una sola medalla de oro en un Campeonato Mundial de boxeo; también es un hecho inédito que los once hombres que participaron por nuestro país fueran debutantes en este tipo de eventos, por lo que la actuación cubana en la cita de Milán, aunque ciertamente no cumplió con las expectativas, al menos tiene algunos matices.

El regreso de Cuba a los Mundiales después de la ausencia de Chicago, en 2007, resultó muy complicado y sobre los cuadriláteros del Foro Mediolanum se vivieron jornadas intensas en las que varios peleadores mostraron que, con un poco más de preparación, tienen el talento necesario para llegar hasta la cima en sus divisiones; mientras, otros pugilistas quedaron muy por debajo de lo esperado.

Por primera vez la escuadra nacional presentó a once hombres sin experiencia en Mundiales, con un promedio de edad de 21 años, el más bajo de su historia. Si a esta falta de combates, agregamos en el análisis que selecciones como Italia y Rusia lograron conservar a varios de sus mejores peleadores, desde el torneo de Chicago, entonces el panorama lucía aún más difícil para Cuba.
Las complicaciones quedaron reflejadas en la tabla final: apenas cuatro medallas, la menor cifra de todos los tiempos y un único campeón, Roniel Iglesias. Para nadie es un secreto que el boxeo cubano, por disímiles causas, no atraviesa su mejor momento. ¿Por qué negarlo? Es cierto que el Mundial italiano fue muy reñido y solo dos naciones tuvieron a más de un campeón; pero en la memoria todavía está guardada la actuación de Beijing, donde ni siquiera hubo un título.

Pocas veces los números mienten: los boxeadores de nuestro país culminaron bien la primera fase en Milán, con 22 triunfos y dos derrotas. De los reveses, uno fue muy sorpresivo: el de Carlos Banteur, en los 69 kilogramos, considerado entre los principales favoritos.

No obstante las positivas estadísticas del inicio, es imprescindible tener en cuenta que los rivales, en la mayoría de las ocasiones, no exigieron mucho de los cubanos. Luego vino la etapa de cuartos de finales, frente a hombres más completos y ahí comenzaron los problemas, pues cayeron cinco de los nueve pugilistas que subieron al cuadrilátero. Las derrotas fueron claras y, por lo general, con grandes desventajas.

Ya en la semifinal, Yankiel León, de los 54 kilogramos, fue la gran decepción porque lució descoordinado contra el búlgaro Detelin Dalekliev—titular de la división— y cedió por cinco a cero; José Larduet hizo su máximo esfuerzo en los 81, pero el ruso Beterbiev lo superó y únicamente dos peleadores llegaron a la discusión del título: Roniel Iglesias, de los 64 kilogramos y Osmai Acosta, de los 91.

Iglesias, bronce en Beijing, dominó su combate decisivo y se reafirmó como el más destacado por Cuba. En sus cinco peleas, solo tuvo algunos contratiempos ante el mongol Uranchimeg; aunque sus rivales apenas le conectaron diez golpes. A sus 21 años y con una complexión física sobresaliente, el pinareño luce como una de las principales esperanzas para la cita de Londres, en 2012.

En el penúltimo combate, Osmai Acosta pudo darle a Cuba el título por equipos; sin embargo, se vio muy mal frente al ruso Mekhontsev y su derrota significó la tercera plaza colectiva para los cubanos, superados por rusos e italianos.

Esta actuación es preocupante. Algunos alegan que la cifra de participantes y la repartición de medallas entre cada vez más países convirtieron al Mundial de Milán en el más reñido de la historia y, por lo tanto, el papel de la delegación cubana hay que valorarlo en ese contexto. Cierto; aunque el notable aumento de peleadores inscritos—554, provenientes de 144 naciones—no significa, necesariamente, un mayor nivel que el de ediciones previas.

Otro argumento empleado fue el de la parcialidad de los árbitros. Ante este real problema, la Federación Internacional (AIBA, por sus siglas en inglés), decidió suspender a los implicados en fraudes. Por ejemplo, los organizadores expulsaron a funcionarios de la delegación de Mongolia, porque intentaron sobornar a un oficial; mientras, se exigió la salida del presidente de la federación de Guinea, Leonard Bangoura, ya que se comunicó, mediante señas, con un juez que trabajaba en ese momento.

De los diez fracasos cubanos, tal vez el más discutido fue el de Rey Eduardo Recio quien cedió por un punto ante el alemán Constantin Bugra y en varias ocasiones los jueces dejaron de marcarle golpes; sin embargo, sería injusto culpar a los hombres vestidos de blanco por las otras derrotas.

La AIBA adelantó varios cambios para la próxima temporada: la creación de la controvertida Serie Mundial, la posible prohibición del uso de la cabecera y el futuro uso de una nueva forma de considerar la puntuación en las peleas. Las modificaciones no han sido bien acogidas por diversos países y prometen extender la polémica por un largo tiempo.

En Milán, el boxeo nacional quedó lejos de sus pronósticos; pero el talento está allí, solo falta trabajar con él para que en Londres, en tres años, los puños no golpeen el vacío.

Publicado en Cubasí

Vea además:
Sitio del Mundial Milán 2009 en la AIBA

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Una respuesta

  1. Cuba se ha quedado atras en casi todos los deportes y esto es reflejo dela situacion que alla se vive…..creo que Cuba necesita una reformatotal de todo sus sistemas..si quieren estar ala altura del mundo contenporaneo,,,,

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