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Mascotas olímpicas

Mascotas olimpicas

Mascotas olímpicas

Las mascotas han acompañado a los Juegos Olímpicos desde la cita estival de Munich, en 1972. Cobi, Waldi, Sam, Nini, Misha, detrás de estos simpáticos nombres está el esfuerzo de un gran grupo de personas que trabajaron durante meses para adaptar las características de una ciudad, de un país a un animal y así convertirlo en símbolo del evento deportivo más importante del planeta.

La palabra “mascota” apareció a finales del siglo XIX y se esparció con rapidez por toda Francia después del éxito alcanzado por la opereta titulada “La Mascotte”, compuesta por Edmont Audran, en 1880. Los habilidosos joyeros no tardaron en reproducir un dije de brazalete que representaba a la cantante de la obra. Las ventas fueron enormes y la mascota, que en lengua provenzal significaba objeto portador de buena suerte, quedó para siempre en el vocabulario.

La primera mascota olímpica llegó en la cita de Invierno de Grenoble, en 1968. Se llamó Schuss y representaba a un esquiador; aunque realmente la tradición de las mascotas cobró fuerza a partir de la Olimpiada de Munich, en 1972. Allí apareció el divertido perro teckel Waldi, una de las razas de canes más populares en la región de Baviera.

Cuatro años después vio la luz otro curioso animal, un paciente y trabajador castor que recibió el nombre de Amik y fue la mascota de los Juegos de Montreal, en 1976. El castor forma parte del escudo de varias ciudades canadienses y el Comité Organizador optó por él porque su piel fue uno de los motivos que impulsó a los colonos a instalarse en la zona de Montreal. En la lengua de los indios canadienses, Amik significa castor. Además, se parece mucho al “ami” de amigo, en francés, uno de los idiomas más utilizados en esa parte de Canadá.

La tradición de los animales continuó con el enorme oso Mischa en los Juegos de Moscú, 1980. Para llegar hasta él se creó un concurso por todo el país y se recibieron más de 45 mil cartas con sugerencias. Ganó el oso, una especie representativa de la entonces Unión Soviética y el dibujante de cuentos infantiles, Víctor Chizikov, le dio vida a la iniciativa. A pesar del boicot promovido por Estados Unidos a la Olimpiada moscovita, la imagen de Misha, con su cinturón conformado por los cinco aros olímpicos, ha quedado como uno de los más gratos recuerdos de esos Juegos donde Cuba finalizó en la cuarta posición, su mejor ubicación histórica.

El aguilucho calvo Sam fue la mascota de los Juegos de Los Ángeles, en 1984. Este animal es uno de los símbolos de los Estados Unidos y su diseñador, Robert Moore junto a la empresa Walt Disney Productions, también lo eligió porque hace referencia al Tío Sam, otro símbolo de la identidad norteamericana. En el pecho del águila se podía leer “Vayan por el oro”; pero no todos pudieron cumplir con esa divisa porque la política se interpuso y Cuba y otras naciones del campo socialista, lideradas por la Unión Soviética, alegaron que no había seguridad para sus atletas y no participaron en Los Ángeles.

En 1988, en los Juegos de Seúl, apareció un tigre llamado Hodori. No fue fácil la selección y un jurado de 11 personas, entre expertos en folclore, zoólogos y periodistas, decantaron más de 2 mil nombres hasta que finalmente se decidieron por Hodori que se divide en “Ho”, tigre y “dori”, un diminutivo masculino, común en Corea del Sur.

La inolvidable cita olímpica de Barcelona, en 1992, estuvo acompañada por Cobi, una de las mascotas más simpáticas, aunque al principio los catalanes no se mostraran del todo satisfechos con el revolucionador diseño del perro de caza más popular en Cataluña. No obstante, Cobi rompió todos los récords de aceptación, quizás porque hasta ese momento las anteriores mascotas habían sido producto de la gran fábrica de Walt Disney. Cobi fue contra ese esquema y la experiencia resultó un gran éxito. En la ceremonia de clausura de Barcelona, los organizadores de la cita de Atlanta, ganadora de la Olimpiada de 1996 en contra de todos los pronósticos que daban a Atenas como la lógica favorita, se apresuraron en presentar a la próxima mascota, llamada Whaizit.

Este adelanto publicitario de la mascota fue una decisión de la que luego se arrepentirían los estadounidenses. En primer lugar, el nombre era muy largo y hubo que variarlo. Del Whaizit inicial—que significa en inglés ¿qué es esto?—pasó a una forma abreviada: Izzie. Esta creación todavía es un misterio, pues su agradable sonrisa iba acompañada del color azul del cuerpo de la mascota y una nariz roja que realmente convertían a ese ser imaginario en un verdadero enigma, imposible de descifrar.

Ante el fracaso comercial de Izzie, en Sydney los australianos no cometieron el mismo error y aunque ellos también innovaron, esta vez el resultado fue uno más agradable. En lugar de una, aparecieron tres mascotas. Para estar a tono con los tiempos, uno de los símbolos de la cita de 2000 fue femenino y se llamó Millie, un marsupial semejante a un erizo. Sus compañeros fueron Olly, un pájaro autóctono australiano llamado kookaburra; mientras Syd, un ornitorrinco, completó el trío.

Estos tres animales australianos representaban la tierra, el aire y el agua. Syd era el diminutivo de Sydney y reflejó el entorno de Australia, la equidna Millie fue el diminutivo del milenio, y representó el optimismo del nuevo siglo y el kookaburra Olly constituyó el diminutivo de olímpico.

En 2004 finalmente las Olimpiadas regresaron al lugar donde fueron restauradas: Atenas. La cita griega siguió la experiencia inaugurada en Sydney de incluir a más de una mascota. No fueron tres, sino dos, llamadas Athena y Phevos. Ellos representaron la unión entre el pasado y el presente y fueron creados por un grupo de seis diseñadores quienes tomaron como inspiración a Atenea, diosa de la sabiduría y protectora de la ciudad, y Apolo, dios de las artes.

Para Beijing los chinos crearon a cinco mascotas, con nombres tan exóticos como Beibei, un pez azul; Jingjing, un oso panda; Huanhuan, una antorcha roja; Yingying, un antílope tibetano; y Nini, una golondrina verde. Sus nombres de dos sílabas repetidas hacen referencia a los apelativos cariñosos con los que se suele tratar a los niños en chino. Juntos conforman la frase Beijing huanying ni, que significa “Beijing te da la bienvenida.”

La elección de la mascota más exitosa desde que Waldi apareció en 1972 ha provocado múltiples discusiones, aunque al menos existe consenso en que Izzie es el mayor fracaso de la historia. ¿Qué patrones se medirían para esa selección de la mejor mascota? ¿La cantidad de dinero reportada por su venta en diversos formatos? Sin dudas muchos se deciden por este indicador; pero más allá del elemento comercial, que tristemente hoy rige al deporte, las mascotas tienen un valor sentimental, no solo para la ciudad sede, sino también para aquellos que se destacaron en esa Olimpiada. Quizás por lo que significó en el desarrollo del deporte cubano la cita estival de Barcelona, en 1992, entonces el simpático perro Cobi resulta el favorito de aquellos que recordamos, no sin cierta nostalgia, los 14 títulos y la quinta posición en la capital de Cataluña.

ACTUALIZACIÓN: YA ESTÁN LAS MASCOTAS DE LONDRES 2012
Finalmente el Comité organizador de los Juegos Olímpicos de Londres, en 2012, anunció a sus dos mascotas: Wenlock y la paralímpica Mandeville. Ambas están basadas en un cuento del autor Michael Morpurgo, en el que los dos personajes son creados por un soldador con las últimas gotas de acero de la construcción del estadio Olímpico en el este de Londres. “Queremos que sean divertidas”, aseguró Coe.  A primera vista, me parecieron simpáticas, pero tal vez esperó un poco más de creatividad.

Vea además:
Las mascotas de la Olimpiada de Londres, en 2012, tendrá un perfil en Facebook y Twitter

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2 comentarios

  1. Oye migue, meybis por acá (saludos)
    no sabes lo útil que me acaba de resultar tu trabajo acerca de las mascotas olímpicas. Precisamente estoy ahora investigando el tema.
    Por lo visto has revisado información exhaustivamente, como siempre 😉
    Si puedes busca imágenes de mascotas de los juegos de invierno, que están muy buenas también (especialmente vancouver ´10) y también las mascotas de los paralímpicos, que casi siempre son más poéticas, por lo delicado de la figuración.
    ¿Por alguna casualidad tendrás algo de las mascotas comerciales, las de productos?

  2. Hey Meybis, qué bien que encontraste mi blog, sí, tengo pensado hacer algún trabajo con las mascotas de invierno, pero problablemente demore un poco más, hasta que se acerque la cita de 2010, no he recibido respuesta de mi amigo para aquello otro que conversamos, un abrazo, Migue

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