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¿Dónde están los directores del béisbol cubano?

La noticia suscitó una inmediata atención mediática y un sinnúmero de comentarios entre los fanáticos: Víctor Mesa no dirigirá a Villa Clara en la próxima Serie Nacional de béisbol y esta partida elevará el número de directores que debutan en la pelota cubana, un problema tal vez no valorado en toda su profundidad. 

Después de ocho años al frente de Villa Clara y cuando todo parecía arreglado para que el exitoso y polémico mentor intentara por novena ocasión conseguir un título con el equipo donde jugó por 19 temporadas, las agencias informaron que Víctor Mesa saldría hacia México. Allá trabajará como asesor o entrenador—todavía no se conoce cuál será exactamente su rol—de una de las selecciones que intervienen en la liga invernal mexicana.

Desde 1999 los cubanos nos acostumbramos a ver en el banco villaclareño a la carismática figura de Mesa. No pudo ganar un campeonato, aunque llevó a su equipo a dos finales nacionales ante Industriales y a tres medallas bronceadas. Sin una gran alineación y con lanzadores inexpertos, Mesa supo aprovechar al máximo las capacidades de los atletas y acumuló 442 victorias y 276 derrotas en sus ocho campañas, uno de los mejores promedios entre los directores en activo o retirados.

Su partida fue recibida con pesar por sus admiradores quienes le reconocen no solo la labor de director, también una extraordinaria vida como pelotero que incluyó varios títulos mundiales, panamericanos, centroamericanos y la Olimpiada de Barcelona, en 1992, donde finalizó como líder de bateo.

En los clásicos cubanos, Mesa conectó 273 cuadrangulares, impulsó 1174 carreras y robó 588 bases, número dos en la historia. Los más críticos no le perdonan sus polémicas decisiones y la forma en que conducía a Villa Clara; pero más allá de sus características personales, la salida de Víctor Mesa ofreció nuevos argumentos a aquellos que se muestran preocupados por la ausencia de varios de los principales y más experimentados directores en la próxima Serie Nacional.

Un rápido vistazo a la lista de los 16 directores previstos para la Serie permite apreciar que son varios los que debutan: Germán Mesa con Industriales; Luis Ulacia en Camagüey; Luis Giraldo Casanova con Pinar del Río; Osvaldo Avilés con Granma, Wilfredo Menéndez en Matanzas. 

Dirigir es una de las tareas más complicadas del béisbol. Las personas tardan años en formarse como estrategas, sobre todo porque además de conocer las tácticas, resulta imprescindible comprender las interioridades de los equipos. Muchos de los futuros directores fueron antes jugadores y esto pudiera considerarse una ventaja; sin embargo, la perspectiva del juego nunca es la misma.

El lento proceso de formación, de asimilación, no solo en el béisbol, propicia que los directores con más experiencia sean los más apreciados en el mundo deportivo. Supuestamente han lidiado durante años con las más disímiles situaciones y han salido airosos de ellas. Conocen cómo formar a los atletas, como obtener el máximo rendimiento.

Las selecciones de mayor renombre en todas las modalidades recurren a los veteranos; aunque de vez en cuando aparezcan excepciones que demuestran que los más jóvenes también pueden triunfar.
 
La ausencia de directores con importantes resultados en la pelota cubana resulta muy llamativa. Por años se ha seguido la idea de colocar como mentor del equipo a un hombre que haya nacido o defendido los colores de esa provincia. Esto parece obsoleto si se tiene en cuenta que la profesionalidad lo obligaría a realizar su mejor esfuerzo, sin importar su lugar de procedencia.

En la letra escrita luce bien; pero resulta poco probable que un fanático a Industriales, el equipo con mayor cantidad de títulos en la historia de las Series, acepte que un santiaguero dirija a su selección. Lo mismo podría decirse del fanático oriental. Es una tradición que se ha extendido por décadas y no es fácil derrumbar.

Mientras tanto, hombres con experiencia en la dirección como Jorge Fuentes, Pedro Jova, Lourdes Gourriel, Rey Vicente Anglada, Miguel Borroto, Pedro Medina, Carlos Martí, Frangel Reynaldo, Gerardo Sile Junco, por solo citar algunos, no aparecen en ninguna nómina de la venidera Serie. Entre ellos acumulan 14 títulos. Algunos están en Cuba; otros en misión de trabajo en diferentes países.

Las disparidades entre los equipos de la pasada temporada fueron evidentes, aunque tal vez lo más triste sea que los desequilibrios, en lugar de disminuir, crecen a un ritmo cada vez mayor, en detrimento del espectáculo. Quizás un mejor cuerpo de dirección no borre las desigualdades desde el primer momento; pero al menos ayudaría a formar selecciones más competitivas. Y eso no es poco.

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