Magnus Carlsen, un prodigio desconcentrado

Muy sonriente… ¿se sentirá igual por dentro?

Muy sonriente… ¿se sentirá igual por dentro?

La vida como modelo de una marca de ropa juvenil parece no compaginarse con la carrera ajedrecística de Magnus Carlsen. El prodigio noruego firmó unos meses atrás un contrato que lo convirtió en la imagen masculina de G-Star Raw y su figura apareció en una afamada exposición neoyorquina, junto a la estrella de cine Liv Tyler.

Carlsen, todavía con 19 años, cambió su look y sobre los tableros siguió ganando partidas y torneos que lo llevaron hasta el primer lugar del ranking mundial, con 2826 puntos de ELO. Todo parecía marchar a la perfección para el prodigio. Entonces algo cambió en él. Quizás descuidó la preparación personal con su entrenador Garry Kasparov quien estuvo muy centrado en el fallido intento por colocar a su ahora aliado Anatoly Karpov en la presidencia de la Federación internacional; tal vez la pasarela le hizo perder horas y le subió tanto la autoestima que Carlsen creyó que era invencible. Gran error.

Su llegada a Khanty-Mansiysk fue muy seguida por la prensa. El número uno quiso jugar por su país, incluso cuando sabía que había muy pocas posibilidades de terminar entre los primeros lugares de la 39 edición de la Olimpiada. Su presencia contrastó con la indiferencia del campeón mundial Viswanathan Anand quien prefirió emplear su tiempo en prepararse para la final del Gran Slam, en Bilbao.

El noruego arribó con un rostro sonriente; pero de seguro se marchó de Khanty-Mansiysk con otra expresión, pues perdió tres partidas. En la cuarta ronda inclinó su rey ante el georgiano Baadur Jovaba. Era su primer revés desde enero, cuando cayó en el Corus de Wijk aan Zee contra Vladimir Kramnik. Las cosas se complicaron más para Carlsen al ceder ante el británico Michael Adams y peor fue su descalabro con el ruso Sanan Sjugirov. En total solo alcanzó 4,5 puntos de 8 posibles. Noruega terminó en la posición número 51 y el prodigio vio cómo su ELO descendía hasta 2811.

Las peores noticias todavía estaban por venir. Apenas dos días después del cierre de la Olimpiada, Carlsen se unió a Kramnik, Anand y al español Alexei Shirov en la final del Gran Slam, en Bilbao, el torneo más fuerte de todos los tiempos, al menos por su ELO promedio de ¡2789! puntos.

La primera ronda mostró a un Carlsen desconcentrado ante Kramnik y dejó escapar algunas jugadas que le hubieran permitido dividir el punto. Al día siguiente tampoco pudo con Anand y por primera vez desde enero el chico cayó de la cima del ranking mundial. Estaba desesperado por obtener un triunfo que lo apartara de su peor racha desde 2007 y por eso luchó durante ¡175! movimientos con Alexei Shirov; sin embargo, no pasó del empate.

Finalmente la cadena negativa de Carlsen terminó en su segundo duelo contra Shirov en el que mostró parte de la creatividad que lo ha convertido en el líder; pero ni siquiera ese añorado éxito le permitirá al noruego retornar al primer puesto del listado mundial que encabeza, nuevamente, el campeón Anand.

El ranking de la Federación solo se actualiza cada dos meses; no obstante, el sitio especializado Live Chess Rating calcula los coeficientes de los mejores 40 ajedrecistas del momento y ya sitúa al indio Anand con 2803; mientras Carlsen ahora es segundo, con 2802. La diferencia es mínima y podría ser borrada con facilidad; aunque eso dependerá, sobre todo, del propio Magnus Carlsen. Quizás esta alerta le permita entender al jugador más mediático—para muchos el mejor—que el ajedrez demanda concentración total. No hay tiempo para la pasarela.

Vea además: Todas las partidas del Gran Slam de Bilbao

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