Maratones extremos: un reto a la imaginación

Nadie duda que los maratones sean uno de los eventos más interesantes que se celebran en el mundo, por lo que cada vez que las decenas, a veces miles de atletas, se lanzan a las calles—a veces desiertos o en el hielo— a recorrer largas distancias en pos de no solo ganar, sino también de demostrar que pueden cumplir con los exigencias físicas de las carreras, es muy normal que el interés también despierte la curiosidad y surjan interrogantes como estas: ¿por qué el nombre de “maratón”? ¿Cuánto hay de realidad y leyenda en sus orígenes? ¿Qué tipos de maratones se corren hoy? Más adelante les comentaré sobre los llamados “maratones extremos”, una de las modalidades más interesantes de la actualidad.

La leyenda y la historia real encuentran caminos comunes cuando se escribe acerca de la génesis de la maratón. Cuenta la historia que el ejército griego logró una brillante victoria sobre sus enemigos persas, en las arenas de la ciudad de Maratón, en el año 490 antes de nuestra era. Emocionado por el triunfo, el  general ateniense Miltiades envió al soldado Filípides para que informara a toda Atenas sobre la hazaña del ejército y aquí comienza la leyenda, embellecida por el historiador Plutarco.

Filípedes recorrió los más de 40 kilómetros que separaban a Maratón de Atenas en poco tiempo y fue tanto el esfuerzo que al llegar apenas pudo pronunciar: ¡Niké! ¡Niké! y cayó desvanecido. Niké es el nombre de la diosa griega de la victoria y es por esto que la gran transnacional norteamericana Nike, líder actual en la elaboración de ropa deportiva, eligió ese nombre para la compañía.

Filípides pudo transmitir la buena nueva a los atenienses, pero no se recobró y murió pocos minutos después. Hasta aquí la leyenda.
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Un Juego de las Estrellas inédito

La Comisión Nacional de béisbol habló, todos escuchamos y al parecer muy pocos han opinado—críticamente— sobre la inédita decisión de colocar el Juego de las Estrellas de la pelota cubana nada menos que al final de la temporada regular.

Realmente no entiendo el propósito de este juego después que concluya la Serie. Por lo general el interés es muy bajo hacia este desafío y en mi memoria—que no considero mala—hay muy pocos encuentros emotivos, quizás con las excepciones vividas en 2008 con el jonrón de Yosvany Peraza que dejó al campo a los orientales en Santiago de Cuba o cuatro años antes, en el Sandino de Villa Clara, cuando los de Oriente hicieron lo mismo; pero no podemos olvidar que había un incentivo para la selección ganadora: representar a Cuba en un tope internacional.

Es cierto que en el béisbol cubano persiste la rivalidad entre Oriente y Occidente; pero, ¿al final del campeonato? El problema del desinterés hacia los Juegos de las Estrellas no es solo cubano. Por ejemplo, en las Mayores se vivieron momentos muy tensos en 2002. Ese año el partido entre la Liga Nacional y la Americana terminó en un empate a 7 carreras, en once entradas, porque ya no había jugadores disponibles.

Entonces las Mayores decidieron introducir cambios que motivaran a los equipos a jugar por “algo” que finalmente fue la posibilidad de que la Liga ganadora recibiera la opción de que su equipo campeón comenzara la Serie Mundial en su estadio, sin importar la cantidad de juegos ganados y perdidos.

La medida surtió efecto y aunque persiste el desinterés entre los fanáticos—no olvidemos tampoco que los peloteros reciben primas económicas si son seleccionados—, pues hay que reconocer que no se han repetido los hechos de 2002.

Creo que ninguna Liga del mundo coloca al partido entre sus mejores jugadores luego que se haya decidido al titular de la temporada. Ni las Mayores, ni la NBA, ni la NHL, quizás la única excepción sea el fútbol americano con su Pro Bowl; pero en 2010 el juego —que por muchísimo tiempo se realizó en Honolulu, Hawai— se efectuó antes del Super Bowl XLIV en Miami, lo que parece más lógico, incluso sin la presencia de los atletas de los dos equipos que disputaron la corona de la NFL.

En Cuba los Juegos de las Estrellas han atravesado por diversas etapas; pero desde 1998 se intentó buscar una uniformidad en los desafíos y por casi una década se desarrollaron, al igual que en las Grandes Ligas, en la mitad del calendario regular. Todo estaba bien; pero increíblemente este año la Comisión Nacional “no pudo programar” el desafío a tiempo y por eso lo trasladó para una fecha muy poco propicia, ya que después que se conozca al campeón de la 49 edición de la Serie Nacional a muy pocos nos importará que los peloteros—muchos de ellos sin el entrenamiento necesario, porque sus equipos no avanzaron a los playoffs—se enfrenten en un partido de exhibición.

Por eso considero más acertado cancelar el Juego de las Estrellas de 2009-2010 y organizar de una mejor manera el calendario de la siguiente campaña para que este desafío no quede a la deriva, como lamentablemente ha sucedido este año.

HISTORIA DE LOS JUEGOS DE LAS ESTRELLAS

No    AÑO    SEDE    GANADOR    PERDEDOR

1    1963    Latino    OTE 5-9-1    OCC 0-5-3
2    1964    Latino    OCC 5-5-1    OTE 1-3-4
3    1965    Latino    OCC 6-10-1    OTE 5-12-1
4    1966    Latino    OCC 3-8-2    OTE 1-6-2
5    1967    Latino    OCC 3-11-1    OTE 2-5-3
6    1981    Latino    OTE 4-8-2    OCC 3-9-1
7    1982    Latino    OTE 8-11-1    OCC 3-8-1
8    1983    Latino    OCC 4-8-0    OTE 0-6-0
9    1984    Latino    OCC 7-14-0    OTE 0-2-1
10    1986    Latino    OTE 4-6-0    OCC 0-5-2
11    1987    Latino    OTE 4-9-2    OCC 3-9-2
12 *    1994    Latino    TRU 4-8-0    CEN 1-6-2
13    1998    Cepero    OTE 5-6-2    OCC 2-5-3
14    1999    Güines OTE 1-5-0    OCC 0-4-1
15    2000    Huelga    OTE 4-10-1    OCC 1-9-1
16    2001    San Luis    OCC 5-7-1    OTE 2-8-1
17    2002    Calixto García    OCC 8-14-1    OTE 1-7-0
18    2003    5 de Septiembre    OTE 8-14-2 (10 INN)    OCC 6-10-0
19    2004    Augusto C. Sandino    OTE 4-10-1    OCC 3-7-0
20    2005    Julio A. Mella    OCC 4-7-1    OTE 1-7-0
21    2006
22   2007
23   2008    Moncada           OCC   6           OTE   5
214 2009    Latino                OCC   7          OTE   1

La publicidad ganó el Súper Bowl

Troy Evans, de los Saints, celebra el primer título en la historia de la franquicia

Troy Evans, de los Saints, celebra el primer título en la historia de la franquicia

Anuncios homosexuales vetados; spots de organizaciones contra el aborto y muchísimo dinero invertido por apenas 30 segundos de transmisión televisiva caracterizaron la batalla publicitaria vivida en el Súper Bowl XLIV, donde los Santos de Nueva Orleáns se proclamaron, por primera vez en su historia, campeones del fútbol americano.

El juego más esperado del año—como lo llaman— y el espectáculo deportivo más seguido en Estados Unidos, con una audiencia cercana a las 100 millones de personas, no defraudó a los que ansiaban presenciar una fortísima batalla entre dos grandes equipos, los Santos y los Colts de Indianápolis; pero más allá del resultado final, esta vez hubo grandes polémicas alrededor de los anuncios publicitarios que mostró la cadena CBS en las múltiples pausas del partido.

En 2009, a pesar de la crisis y del retiro de anunciantes sumergidos en una debacle financiera como General Motors, la televisora NBC logró vender todos sus espacios por 206 millones de dólares. Ahora, en una ambiente de supuesta mejoría económica, las ganancias de CBS por publicidad se redujeron en un 16% con respecto al año pasado; no obstante, una semana antes de que el mariscal de campo de los Santos, Drew Brees, lanzara el primer balón en Miami, los relacionistas públicos de CBS ya habían vendido las ¡62! pausas programadas en el desafío.
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Tres datos interesantes del Super Bowl XLIV

Los Colts de Indianápolis regresan al Super Bowl y los considero favoritos en su duelo ante los New Orleans Saints. El partido más esperado del año promete ser muy interesante, al menos así ha sido en los últimos años y en la memoria me quedan los últimos instantes de los Giants contra los Patriots y la espectacular escapada de Eli Manning y su pase touchdown, o el esfuerzo de Big Ben contra Arizona en uno de los cuartos finales más electrizantes de la historia.

¿Tendremos un partido cerrado en el Sun Life Stadium? Creo que sí. Ambos equipos cuentan con una poderosa ofensiva, liderada por mariscales veteranos; aunque, por supuesto, sí hay diferencia entre Peyton Manning y Drew Brees. No por gusto Peyton tiene cuatro títulos de Jugador Más Valioso y un anillo de campeón. Por mi parte realmente espero que el Super Bowl XLIV se convierta en un partido de elevada anotación. Las dos selecciones saben cómo marcar, sus corredores son versátiles y los recibidores abiertos, también.

Estos son algunos datos curiosos sobre el Super Bowl:

ENTRADAS IMPAGABLES
Ya sé que este desafío despierta grandes pasiones y las ciudades que lo acogen aumentan notablemente sus ganancias, por el enorme número de turistas y los volúmenes de ventas; sin embargo, me asombra el elevadísimo precio de las entradas al Sun Life Stadium: de acuerdo con el sitio de reventas en Internet StubHub.com, un ticket de una posición privilegiada está valorado en esa página en más de 300 mil dólares; mientras, el más barato ronda los mil 500 dólares.

DUELO POR 30 SEGUNDOS AL AIRE
Este año el partido se transmitirá para Estados Unidos por la cadena de televisión CBS y una semana atrás ya los relacionistas públicos de esa televisora aclararon que habían vendido todos los anuncios publicitarios (¡nada menos que 62!) y el precio por 30 segundos en el aire sobrepasó en ocasiones los …tres millones de dólares ¡Impresionante! La polémica no ha estado ausente y CBS de seguro se ganó un cordial odio de la comunidad gay, pues vetó un comercial donde dos hombres, frente a un televisor con la señal de la NFL, peleaban por un tazón de papas fritas y el “duelo” concluía con ellos besándose apasionadamente.

La controversia alcanzó un mayor nivel, después que se supo que CBS, en cambio, sí aceptó el dinero de una organización anti-aborto.

MIAMI, EL HOGAR PREDILECTO DEL SUPER BOWL
Los Miami Dolphins no han estado en un Super Bowl desde 1985, cuando perdieron ante los San Francisco 49ers por 16-38; sin embargo, nadie duda que la ciudad sede de los Dolphins sea una de las mayores plazas del fútbol americano en Estados Unidos.

Entonces se entiende que la NFL le haya concedido a Miami una cifra récord de Super Bowl: con el de este año serán 10. De seguro Peyton Manning tiene gratos recuerdos del estadio que ha pasado por varios nombres: Joe Robbie; ProPlayer Stadium, Dolphin Stadium y ahora Sun Life Stadium. En 2007, en Miami, Manning condujo a los Colts al título nacional, luego de derrotar a los Chicago Bears 29-17, en un partido poco emocionante y plagado de errores. No obstante, Manning jugó bien y mereció el trofeo como Jugador Más Valioso.

En 2010 la historia podría repetirse…

Pequeña crónica de una visita al estadio

Ya les había comentado que este año no había visitado ninguno de los dos estadios de la capital cubana; pero la presencia de Villa Clara, mi equipo de siempre, me motivó a darme un salto hasta el “Santiago Changa Mederos”, la sede de Metropolitanos. No esperaba disfrutar de un gran juego, porque en realidad los Metros son, por mucho, el peor equipo de la Serie Nacional de béisbol; sin embargo, me parecía atractivo ver, aunque fuera por una sola vez, a los anaranjados, envueltos en una buena temporada.

Además, ansiaba encontrar en las gradas a mis amigos de la universidad y es que cada vez que Villa Clara viene a La Habana, el estadio se convierte en un excelente lugar para el reencuentro. Quizás lo primero que me llamó la atención fue la gran cantidad de policías presentes en la instalación. Incluso, antes de entrar dos de ellos me conminaron a levantar los brazos y me pasaron el buscador de metales; además, tuve que abrir mi bolso para demostrar que no llevaba conmigo ¿ron? ¿una navaja o cuchillo?

Ya sé que esta es una práctica habitual en varios lugares del mundo; pero créanme cuando les digo que desde los 7 años asisto a los estadios de béisbol en mi país y nunca había pasado por esto. Con solo revisar los tristes incidentes de serias indisciplinas que se han vivido en las instalaciones deportivas cubanas en los últimos años (baloncesto, fútbol y pelota, sobre todo), pues es comprensible que te revisen; aunque la “comprensión” no alejó mi asombro.
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