La Comisión Nacional de béisbol habló, todos escuchamos y al parecer muy pocos han opinado—críticamente— sobre la inédita decisión de colocar el Juego de las Estrellas de la pelota cubana nada menos que al final de la temporada regular.
Realmente no entiendo el propósito de este juego después que concluya la Serie. Por lo general el interés es muy bajo hacia este desafío y en mi memoria—que no considero mala—hay muy pocos encuentros emotivos, quizás con las excepciones vividas en 2008 con el jonrón de Yosvany Peraza que dejó al campo a los orientales en Santiago de Cuba o cuatro años antes, en el Sandino de Villa Clara, cuando los de Oriente hicieron lo mismo; pero no podemos olvidar que había un incentivo para la selección ganadora: representar a Cuba en un tope internacional.
Es cierto que en el béisbol cubano persiste la rivalidad entre Oriente y Occidente; pero, ¿al final del campeonato? El problema del desinterés hacia los Juegos de las Estrellas no es solo cubano. Por ejemplo, en las Mayores se vivieron momentos muy tensos en 2002. Ese año el partido entre la Liga Nacional y la Americana terminó en un empate a 7 carreras, en once entradas, porque ya no había jugadores disponibles.
Entonces las Mayores decidieron introducir cambios que motivaran a los equipos a jugar por “algo” que finalmente fue la posibilidad de que la Liga ganadora recibiera la opción de que su equipo campeón comenzara la Serie Mundial en su estadio, sin importar la cantidad de juegos ganados y perdidos.
La medida surtió efecto y aunque persiste el desinterés entre los fanáticos—no olvidemos tampoco que los peloteros reciben primas económicas si son seleccionados—, pues hay que reconocer que no se han repetido los hechos de 2002.
Creo que ninguna Liga del mundo coloca al partido entre sus mejores jugadores luego que se haya decidido al titular de la temporada. Ni las Mayores, ni la NBA, ni la NHL, quizás la única excepción sea el fútbol americano con su Pro Bowl; pero en 2010 el juego —que por muchísimo tiempo se realizó en Honolulu, Hawai— se efectuó antes del Super Bowl XLIV en Miami, lo que parece más lógico, incluso sin la presencia de los atletas de los dos equipos que disputaron la corona de la NFL.
En Cuba los Juegos de las Estrellas han atravesado por diversas etapas; pero desde 1998 se intentó buscar una uniformidad en los desafíos y por casi una década se desarrollaron, al igual que en las Grandes Ligas, en la mitad del calendario regular. Todo estaba bien; pero increíblemente este año la Comisión Nacional “no pudo programar” el desafío a tiempo y por eso lo trasladó para una fecha muy poco propicia, ya que después que se conozca al campeón de la 49 edición de la Serie Nacional a muy pocos nos importará que los peloteros—muchos de ellos sin el entrenamiento necesario, porque sus equipos no avanzaron a los playoffs—se enfrenten en un partido de exhibición.
Por eso considero más acertado cancelar el Juego de las Estrellas de 2009-2010 y organizar de una mejor manera el calendario de la siguiente campaña para que este desafío no quede a la deriva, como lamentablemente ha sucedido este año.
HISTORIA DE LOS JUEGOS DE LAS ESTRELLAS
No AÑO SEDE GANADOR PERDEDOR
1 1963 Latino OTE 5-9-1 OCC 0-5-3
2 1964 Latino OCC 5-5-1 OTE 1-3-4
3 1965 Latino OCC 6-10-1 OTE 5-12-1
4 1966 Latino OCC 3-8-2 OTE 1-6-2
5 1967 Latino OCC 3-11-1 OTE 2-5-3
6 1981 Latino OTE 4-8-2 OCC 3-9-1
7 1982 Latino OTE 8-11-1 OCC 3-8-1
8 1983 Latino OCC 4-8-0 OTE 0-6-0
9 1984 Latino OCC 7-14-0 OTE 0-2-1
10 1986 Latino OTE 4-6-0 OCC 0-5-2
11 1987 Latino OTE 4-9-2 OCC 3-9-2
12 * 1994 Latino TRU 4-8-0 CEN 1-6-2
13 1998 Cepero OTE 5-6-2 OCC 2-5-3
14 1999 Güines OTE 1-5-0 OCC 0-4-1
15 2000 Huelga OTE 4-10-1 OCC 1-9-1
16 2001 San Luis OCC 5-7-1 OTE 2-8-1
17 2002 Calixto García OCC 8-14-1 OTE 1-7-0
18 2003 5 de Septiembre OTE 8-14-2 (10 INN) OCC 6-10-0
19 2004 Augusto C. Sandino OTE 4-10-1 OCC 3-7-0
20 2005 Julio A. Mella OCC 4-7-1 OTE 1-7-0
21 2006
22 2007
23 2008 Moncada OCC 6 OTE 5
214 2009 Latino OCC 7 OTE 1